En nuestro artículo Marcas Activistas y Política, un paso más allá de la RSC, recogíamos el caso de Ben &Jerry’s y de las estrategias de marketing donde las empresas prolongan sus valores cívicos y políticos en sus productos o servicios.

El pasado 12 de abril, Adam Kleinberg, CEO de la agencia Traction publicó en un post en Linkedin, Why we’re offering paid leave for activism en el que como reacción al triunfo de Trump en EEUU, describía una nueva política de Recursos Humanos donde la empresa pretendía promover el compromiso cívico del personal de la empresa ofreciendo dos días al año de permiso retribuído  para “protestar”, ser voluntario, o cualquier actividad oportuna para participar en democracia. El programa se llamaba “Días de Acción”.

Las intenciones de Adam iban en un primer momento en línea con su compromiso personal y de hecho citaba el impacto de la nueva Administración Trump en causas como el cambio climático, la planificación familiar o el fondo nacional para las Artes. También citaba palabras del anterior presidente, Barack Obama, inspiradoras para él y haciendo un llamamiento a la acción de cada ciudadano.

Reiteraba eso sí, el compromiso de la empresa en diseñar un programa que fuera ajeno a la ideología de los empleados. Y este compromiso, se exponía también en otro artículo aparecido en prensa ese mísmo día, en The Media Post, Traction gives employees paid leave for activism.

Las reacciones a esta política de la empresa, y sobre todo, a la neutralidad de las acciones promovidas por el CEO y por el director de RRHH, en una empresa radicada en San Francisco y en un estado con clara mayoría demócrata, no se hicieron esperar. Un ejemplo de ello aparecía en la prensa local, en el periódico The Dairy Wire, con el título “Resist! Company offers employees paid leave for Activism (Against Trump) acusando a la empresa de promover únicamene un activismo de izquierdas.

En un segundo post, Kleinberg reacciona a la críticas que se hicieron virulentas e incluso llegaron a promover el boicot contra la Agencia. También arreciaron los comentarios de quienes opinaban que esta política iba a suponer un coste importante para la empresa. Y relata el impacto de su política en pocos días:

“Desde la elección, ha habido una tendencia realmente positiva hacia el compromiso cívico como nunca he visto en mi vida. Incluso la reacción más odiosa que hemos soportado, aunque lejos de ser cívica o constructiva, es una pieza más”. Para Kleinberg, “la democracia es una institución participativa. No es sólo algo que  sucede cada cuatro años cuando hay un candidato a la elección. Mis socios y yo queríamos hacer algo para reconocer y apoyar eso. Al mismo tiempo, no todas las creencias son las mismas. Mis socios y yo sentimos firmemente que esto no debe ser algo partidista, una apuesta demócrata o republicana, sino que debe animar a todos a participar sin importar sus creencias personales. Y todavía lo hacemos.”

“También queríamos inspirar a otras compañías para apoyar el compromiso cívico. Ya ha habido iniciativas de “tiempo libre voluntario” presentadas por empresas como Salesforce. Otros, como Facebook, han optado por tomar una posición en un solo tema, de interés propio, como la inmigración. Hemos dado un paso más allá al apoyar todo tipo de activismo, incluyendo las manifestaciones y protestas. Creemos que si más gente se compromete cívicamente, nuestra democracia funcionará mejor para todos nosotros. Las empresas -que ahora están luchando para demostrar que pueden demostrar valores y aún ganar dinero- deberían apoyar esto, no huir de ello”.

El equipo de Traction llegó incluso a responder creativamente a las críticas, y a los trolls, vendiendo camisetas con el eslogan “boicot Traction #candyasses”. Las ganancias obtenidas se donarán a la ACLU, American Civil Liberty Union, la Asociación Americana de Libertades Civiles, que proporciona asesoría legal cuando considera que las libertades civiles están en riesgo.

Y continua Kleinberg: “Pero mucho más allá de cualquier impacto positivo neto de negocios, creo que mi equipo de 50 personas ha ayudado a desencadenar un movimiento. Primero, un grupo de mujeres en Los Ángeles me envió una nota dándonos las gracias por lo que estamos haciendo, con cuatro páginas de firmas. A continuación, recibí un correo electrónico del CEO de una empresa de tecnología de Oakland de 300 personas que me dijo se inspiró en nuestro programa y está introduciendo una política similar en su empresa. A continuación, una empresa de atención médica con 230.000 empleados enviaron un correo electrónico para obtener más información acerca de la política que ponemos en marcha”.

Cuando escribí por primera vez sobre este cambio en LinkedIn, declaré ambiciosamente que queríamos que nuestros dos “Días de acción” para nuestros empleados inspiraran dos millones de días de acción de empresas de ideas afines en todo el país. Unas semanas más tarde, estamos en ese camino.”

Pero sobre todo, queremos reproducir aquí las palabras de Kleinberg que no dejan indiferente.

A todos los “CMOs (Chief Marketing Officers), seamos claros: la política no es para cualquier empresa. Pero si estamos dispuestos a aceptar las críticas a una determinada toma de partido, seremos recompensados con una respuesta positiva de las personas que están de acuerdo con lo que estamos haciendo.

Para nosotros, vale la pena tomar una posición para el compromiso cívico. No simplemente porque estamos recibiendo más atención por ello, sino porque es lo correcto.

Creemos que estamos inspirando el cambio. Estamos haciendo una contribución a algo que creemos que importa. No sabemos si en última instancia esto tendrá un impacto positivo o negativo en nuestro negocio. Lo que sí sabemos es que si la posición que estamos tomando continúa inspirando a otras empresas a apoyar el compromiso cívico, la democracia funcionará mejor para todos nosotros.”