Atrás quedan días de Guerra sucia, sorpresas y expectación. Por fin el pueblo norteamericano ha votado.

Por primera vez en ocho décadas, ni el presidente ni el vicepresidente de EEUU se presentan al proceso de primarias. Esta vez, los candidatos son muchísimo mas atípicos y quizás por ello, este proceso electoral resulta tan interesante y despierta tantísima expectación en todo el mundo. Hablamos de una de las carreras más abiertas de la historia, que podría desembocar el próximo 4 de noviembre, en la elección de la primera mujer, el primer afroamericano o el único antiguo prisionero de guerra al frente de la Casa Blanca.

Los resultados del partido Republicano no han sido ninguna sorpresa. Todo el mundo se esperaba la victoria por parte del senador John McCain, para disputar las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Las victorias en Texas, Ohio, Vermont y Rhode Island han dado al senador por Arizona, de

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71 años, más de los 1.191 delegados necesarios para sellar su candidatura en la convención nacional de su partido. “Hemos ganado suficientes delegados para afirmar con confianza, humildad y un sentido de gran responsabilidad que seré el candidato designado del Partido Republicano”, dijo McCain ante sus partidarios en Dallas (Texas), tras derrotar definitivamente a sus dos últimos rivales, el ex pastor bautista Mike Huckabee, que arrojó la toalla, y el representante tejano, Ron Paul.

Es en el lado demócrata donde, por lo visto, continúan las sorpresas. Esta vez fue la senadora Hillary Clinton la que cortó la racha triunfante de su rival Barack Obama (12 triunfos consecutivos), con unas victorias cruciales en las primarias de Ohio, Texas y en menor grado, Rhode Island. Toda una sorpresa, ya que en días pasados, se había llegado a hablar tímidamente de la retirada de Clinton.

La senadora aseguró, en un discurso pronunciado antes de conocerse los resultados de Texas, que “esta nación se recupera, y la campaña también”. “Tal y como vota Ohio, vota el resto de la nación. Necesitamos un candidato que gane en estados clave, como Ohio”. La ex primera dama hizo alusión a las primarias que se avecinan, algunas de ellas importantes, como las del 22 de abril en Pensilvania, y dijo que “los votantes en estos estados quieren que se oigan sus voces”, en una clara referencia a su intención de no tirar la toalla.

Todavía quedan 10 estados en ir a las urnas, sin contar los de Kentucky y Florida, que seguramente tendrán que repetir las elecciones al haber modificado la fecha electoral, al parecer, de manera indebida. Lo cual demuestra que nadie puede todavía predecir el resultado de las candidaturas.

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Incluso los mas experimentados analistas políticos del país, no se atreven a dar un veredicto sobre quien será el candidato que aspire finalmente a la Casa Blanca. En lo que si se ponen todos de acuerdo es en que alargar el proceso electoral perjudica notablemente a Clinton, por el mero hecho de que Obama tiene más capacidad que ella para conseguir dinero para su campaña su red de donantes es más amplia. El margen económico de los simpatizantes de Clinton tiene un techo en el partido demócrata que Obama no tiene. No olvidemos que se trata de Estados Unidos, el país en el que el dinero manda.

Muchos medios vienen anticipando un duelo implacable entre los dos candidatos demócratas desde hace ya meses, pero este miércoles ha surgido nuevamente la hipótesis de una posible candidatura común a presidente y vicepresidente, opción que por primera vez no ha descartado la senadora de Nueva York, aunque por supuesto, sin ceder el primer lugar a Obama.

Las lecturas que se obtienen de los resultados de estas ultimas elecciones, no pueden ser mas desconcertantes. Entre otros muchos puntos a estudiar, está el de las diferentes etnias de los votantes, punto fuerte de Obama. Pero en Texas, el voto hispano tuvo un papel definitivo en las primarias demócratas ya que en dicho estado, viven 8,4 millones de hispanos, cerca del 36% de la población. Dos de cada tres hispanoamericanos, dieron su voto a Hillary demostrando seguir siendo dueña del voto hispano, que en febrero le valió una victoria capital en California. Es curioso pensar que los dos grupos que alimentaron la victoria del presidente George W. Bush en 2004, las mujeres y los hispanos, son ahora los dos respaldos más sólidos de Hillary Clinton.


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En Ohio, tanto Clinton como Obama se comprometieron a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tan pronto lleguen a la Casa Blanca. Este ha sido un tema peliagudo que ha hecho que ambos mantengan varios cruces de acusaciones en las últimas semanas. El problema es que dicho tratado es muy impopular en el estado industrial de Ohio, donde a menudo se lo culpa de la pérdida de decenas de miles de empleos desde su entrada en vigencia (el 1 de enero de 1994), bajo la presidencia de Bill Clinton.

El último recuento de delegados a la convención demócrata muestra que Obama cuenta con 1.482 delegados, entre ellos 202 superdelegados, mientras Clinton dispone de 1.390, entre ellos 241 superdelegados. Para ganar formalmente la investidura demócrata un precandidato necesita alcanzar un total de 2.025 delegados.

Por cierto que en España, más de 600 ciudadanos registrados como demócratas, participaron en la votación en persona, por correo, fax e Internet. De estos votos, Barack Obama obtuvo el 63,5%, frente al 35% de Hillary Clinton, en estas “primarias a distancia”.


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Para los extranjeros que vemos este enredo “desde fuera” nos resulta tremendamente curioso el debate feroz entre candidatos de un mismo partido. Y siempre pensamos, ¿qué pasaría en España si viviéramos una situación similar? Aludiendo a Bernat Dedeu, a mí me encantaría ver debatir a Zapatero con Bono en unas primarias o incluso, creo que también sería de lo mas interesante ver a Gallardón discutir abiertamente sus diferencias con Aguirre.