Marta Avesani, Master en Sustainable Territorial Development, ha presentado recientemente en las universidades Paris– Panthéon Sorbonne, la de Padova (Italia), la Katholieke Universiteit Leuven (Belgica) y la Universidade Catolica Dom Bosco (Brasil), su tesis sobre la Sostenibilidad Global del Mundo Empresarial, identificando las particularidades que caracterizan un auténtico modelo de negocio, basado en la Economía del Bien Común. Además, Marta es miembro de la EBC Internacional y ha participado en la última Asamblea de Delegados

Su trabajo se apoya en el reciente concepto de “True Business Sustainability”, un modelo teórico de sostenibilidad empresarial ideado por Katrin Muff, Decana de la Business School Lausanne de Suiza y su colega Thomas Dyllick.

Marta, ¿En qué consiste el modelo de “True Business Sustainability”, de Katrin Muff y Thomas Dyllick? ¿Qué relación tiene con la Teoría del Bien Común?

El modelo teórico de la True Business Sustainability (Verdadera Sostenibilidad de Empresa) define a la empresa como una organización orientada a resolver problemas globales y a servir a las necesidades universales creando un valor positivo para el bien común. Esto significa que el enfoque principal no es la empresa sino la sociedad y sus desafíos globales. En consecuencia la empresa redefine las estrategias, el modelo de empresa y el valor que crea en función de los desafíos de sostenibilidad a los que quiere contestar. El enfoque cambia de la reducción del impacto negativo de la empresa a la creación de un impacto positivo en áreas criticas para la sociedad y el planeta.

La relación entre el modelo teórico de la True Business Sustainability y la teoría del Bien Común se traduce en una empresa que no tiene como objetivo la maximización del beneficio económico para unos pocos sino el ponerse al servicio de la sociedad y del planeta (del bien común) contribuyendo a la resolución de problemas específicos o satisfaciendo necesidades humanas. Esto no significa que la empresa no debe ganar dinero, sino que el dinero se presenta únicamente como un medio de intercambio en vez de como un objetivo final de la forma de hacer empresa con una lógica de acumulación.

Se ha achacado a la Teoría del Bien Común que es un modelo teórico que casa mal con las cifras macro y micro de las empresas y que por otra parte, no aporta modelos metodológicos nuevos distintos a los de la RSC. ¿Qué opina?

La Economía del Bien Común nace del economista austriaco Christian Felber. El Balance del Bien Común que he analizado en mi tesis comparándolo con otros modelos de balance de sostenibilidad (como el GRI y el Corporate Sustainable Assessment de Robeco SAM) nace de la relación entre Felber y un grupo de emprendedores, es algo creado por parte de los emprendedores para las empresas. Esto significa que el modelo no está lejos de la realidad.

Muchos estudios demuestran que invertir en la sociedad y en el medio ambiente por parte de una empresa lleva a un beneficio económico mayor en el largo plazo.

Además, la agencia multinacional de consultoría empresarial KPMG International, en su documento “Expect the Unexpected” (2012), ha evidenciado 10 fuerzas que representan un desafío para nuestro mundo y que, si no son abordadas con urgencia, podrían minar la vida humana y al medio ambiente en los próximos 20 años. La agencia afirma que estas fuerzas, por ejemplo el cambio climático o la escasez de recursos, si no son abordadas causarán también problemas a las empresas que son, al mismo tiempo, en parte responsables de estos desafíos

La teoría del Bien Común tiene poco que ver con la Responsabilidad Social Corporativa.La teoría del Bien Común tiene poco que ver con la Responsabilidad Social Corporativa. La Responsabilidad Social Corporativa no va a cambiar el corazón de la empresa (el business model, los objetivos, la misión, el modo de producción, …) y se presenta como algo añadido para que la empresa pueda crear valor también para sus stakeholders. De esta forma es posible que una empresa, a través de sus acciones de RSC, cree valor positivo por un lado, y a la vez continúe creando valor negativo por otro lado.

La economía del Bien Común, al igual que el modelo True Business Sustainability, invita la empresa a cambiar de perspectiva: de un enfoque de maximización del beneficio económico para los emprendedores y los inversores externos a repensar la empresa en su totalidad de manera que ella sea la respuesta a una necesidad humana o a un problema local o global. Esta respuesta está integrada en el business model y en los objetivos de la empresa. Además, la empresa no solamente crea valor positivo para la sociedad con su producto o servicio sino también evita crear externalidades negativas sociales y medioambientales en los procesos productivos.

¿Cómo “vendería” el modelo del Bien común a un empresario?

Comprendo que la motivación ética frecuentemente no es suficiente para convencer a un empresario de la necesidad de cambiar el modelo empresarial. Sin embargo, creo que los argumentos más interesante para un empresario son:

  • Los beneficios de imagen de la inversión en el bien común frente a la creciente conciencia de los ciudadanos sobre los temas de la calidad, del medio ambiente y de las cuestiones sociales.
  • Invertir en el bien común significa invertir en la sostenibilidad de la empresa en el largo plazo. De hecho, muchas grandes empresas ya han reconocido que la explotación de los recursos naturales y humanos, aunque rentable en el corto plazo, constituye una amenaza en el largo plazo y que la empresa depende de las buenas condiciones del medio ambiente y de la sociedad.
  • El modelo del Bien Común se basa sobre la cooperación y las relaciones de confianza entre los diferentes actores involucrados (clientes, financiadores, proveedores, trabajadores, generaciones futuras y medio ambiente). La teoría de los juegos ha demostrado ampliamente que la cooperación gana sobre la competición De hecho las innovaciones más grandes se logran en periodos de paz, armonía y colaboración entre los diferentes stakeholders.
¿Cómo se está articulando el modelo del Bien Común a nivel internacional? ¿Es libre o es necesario certificarse? ¿Es un proceso de consultoría más?

Los materiales útiles para la redacción del balance del Bien Común se pueden descargar gratuitamente de las páginas web nacionales e internacionales del movimiento de la Economía del Bien Común. El balance puede ser utilizado a diferentes niveles: en autonomía para una reflexión interna sobre lo que ya es bueno y lo que se puede mejorar en la empresa, para una reflexión interna con la ayuda de un consultor del Bien Común remunerado, para una reflexión interna y una comunicación al exterior del compromiso de la empresa sobre el Bien Común, de sus éxitos y nuevos objetivos de mejora. El mismo proceso puede ser seguido utilizando la peer-review. Eso significa que diferentes empresas reflexionan juntas sobre estos temas y pueden compartir sus buenas prácticas y sugerencias. La peer-review es muy útil para las empresas más pequeñas que difícilmente tienen recursos humanos y económicos para dedicarse a esto tipo de reflexión y que, de esta forma, pueden unir fuerzas.

A nivel metodológico, ¿nos podría explicar el triple balance?

El triple balance (en inglés “Triple Bottom Line”) ha sido creado por John Elkington, un experto en RSC y en desarrollo sustentable en 1997. El concepto nace de la necesidad de una nueva definición de valor agregado que vaya más allá del valor económico y que incluya los costos y los beneficios medioambientales y sociales que la empresa lleva a la sociedad. Esta idea es conocida también como “3P”, que significa “People, Planet, Profit” (Personas, Planeta, Beneficio), o estrategia “win-win-win”, combina juntos los intereses sociales, medioambientales y económicos invitando las empresas a manejarlos juntos dándole igual importancia.

El modelo del triple balance ha sido criticado por algunos autores en la literatura académica Gray & Milne (2002) sugieren que en caso de compromiso entre los tres diferentes intereses, el aspecto económico es considerado más importante que el social y el medioambiental. Estos aspectos son considerados importantes únicamente en la medida de su habilidad para llevar beneficio económico a la empresa. Sin embargo, otros autores subrayan que la sostenibilidad económica en una empresa debería siempre ser priorizada ya que si una empresa no es capaz de quedarse en el mercado no puede ni siquiera contribuir al bienestar social exterior (Labuschagne et al. 2003).

Sin embargo, creo que la crítica más interesante y concreta viene de dos autores, McDonough & Braungart (2002), que afirman que el triple balance es una medida “ex post”, es decir que el triple balance propone una estrategia para minimizar los impactos negativos de una empresa. Pero minimizar no corresponde a anular. La critica de estos autores se traduce en un modelo alternativo llamado “Triple Top Line”. Según este modelo los impactos negativos pueden ser anulados construyendo el proceso y los productos o servicios de manera sostenible desde el principio.

En consecuencia, aunque el mérito del triple balance es el introducir los aspectos social y medioambiental como intereses de la empresa, el riesgo es similar al de la RSC, es decir, crear acciones añadidas que no toman parte en el “core business” de la empresa y que no la transforman a fondo. Una empresa puede tener impactos negativos y tratar de minimizarlos en un segundo momento. Al contrario, veo una similitud entre el modelo “Triple Top Line” y la teoría del Bien Común. Al igual que en el Balance del Bien Común, se sugieren también cambios profundos y radicales en los objetivos, en la oferta de bienes y servicios de la empresa con la finalidad de crear una empresa que sirve al Bien Común sin impactos negativos.

¿Cómo se podría “elevar” esta metodología a nivel macroeconómico, con los indicadores de bienestar social?

Creo que la conexión entre la Economía del Bien Común y el bienestar social se traduce en la utilización de modelos cooperativos en lugar de competitivos. De hecho, a nivel psicológico, la cooperación procura relaciones satisfactorias, confianza entre las personas, una disminución de los conflictos sociales y medioambientales y el logro de objetivos comunes. Al contrario, la competición significa que alguien gana y alguien pierde. El sentimiento de quien pierde es la frustración. La competición se alimenta con el miedo. Estos sentimientos negativos no procuran felicidad y bienestar social.

El Balance del Bien Común exhorta a la cooperación entre todos los stakeholders y a la creación de relaciones de largo plazo y de confianza.

¿Está relacionado este movimiento con las B Corp? ¿Qué opina del proceso de certificación de estas empresas?

Creo que la Economía del Bien Común y el movimiento B Corp tienen algunas similitudes y algunas diferencias.

Ambos movimientos ven la empresa como una organización al servicio de la sociedad y llamada a responder a los desafíos sociales y medioambientales de nuestro mundo. Además, ambos movimientos consideran esencial un trabajo que incluya todos los stakeholders ya que somos todos interdependientes y responsables los unos de los otros. Muchas áreas de reflexión propuestas en el Balance del Bien Común y en el B Corp Impact Assessment son las mismas.

Sin embargo, hay también algunas diferencias sustanciales. Primero, el movimiento B Corp se presenta exclusivamente como movimiento que interesa a las empresas. El movimiento B Corp ve las empresas como una fuerza capaz de crear bienestar para todos. La Economía del Bien Común ve las empresas como actores importantes para un cambio radical, pero el balance del bien común no se dirige únicamente a las empresas sino también a las asociaciones, a las familias, a los municipios… y a cada ser humano. Cada uno de nosotros tiene un impacto sobre la sociedad y el medio ambiente a través de sus relaciones y de su modo de consumo. En consecuencia, la Economía del Bien Común se presenta como movimiento de personas antes que de empresas, un movimiento que camina en la dirección de un cambio que es antes que nada un cambio personal y de estilo de vida, y luego también un cambio económico que incluye todas las organizaciones de nuestra sociedad.

Finalmente, Marta, a su juicio, ¿la sostenibilidad se sustenta más en experiencias de éxito o de fracaso?

Creo que la sostenibilidad representa una gran ocasión de cambio en la manera de hacer negocios, en el modelo económico y de consumo. La idea de sostenibilidad invita a cada habitante de nuestro planeta, de forma individual y en el interior de las organizaciones, a reflexionar sobre su propio impacto y sobre la interdependencia entre todos los seres humanos y entre el ser humano y el medio ambiente.

El riesgo de fracaso es grande porque somos interdependientes. Esto significa que pocos individuos con un estilo de vida de altísimo impacto o pocas grandes empresas con una política de sostenibilidad distante de la “True Business Sustainability”, es decir orientada únicamente a la imagen sin un cambio profundo en el “core business” de la empresa, son suficientes para debilitar el esfuerzo de quien quiere caminar en la dirección de una verdadera sostenibilidad.

La sostenibilidad es una sostenibilidad global, no es posible hablar de experiencias de éxito. Si una empresa trabaja bien en la dirección de la verdadera sostenibilidad y otras empresas no hacen el mismo camino, el riesgo para el planeta y las generaciones futuras seguirá siendo muy alto. Aunque nuestro mundo esté lleno de muros y fronteras, el planeta no tiene muros (barreras).