El Presidente del Gobierno de España, José Luís Rodríguez Zapatero, ha anunciado la presentación de un Proyecto de Ley para la economía sostenible. El objetivo es renovar el modelo de crecimiento de la economía española para que sea sostenible económica, social y medioambientalmente.
El anuncio de dicho proyecto ha generado todo tipo de reacciones y críticas. La más recurrente ha sido la de las asociaciones empresariales, que insisten en que los cambios en el modelo productivo no se producen por ley, sino que surgen del movimiento libre de las fuerzas del mercado.
¿Es esto cierto? ¿Es cierto que no se pueden producir cambios en el modelo productivo legislando?
Si así fuera, seguramente no se hubiese podido desarrollar el mercado de la energía solar fotovoltaica o no hubiera existido el milagro irlandés. Es decir, el instrumento fundamental de un Gobierno para condicionar el modelo productivo es la Ley y los Presupuestos, y con estas herramientas, puede favorecer la innovación o no, puede impulsar unos u otros sectores económicos, y puede ser más o menos exigente con las condiciones de producción.
Todo ello configura un modelo productivo de un tipo o de otro. De hecho, no es casualidad que el FMI prevea que España será la única gran economía del mundo que seguirá en recesión de 2010. Era evidente que el modelo productivo español estaba excesivamente basado en la construcción y en los servicios, y poco en el desarrollo industrial y la innovación.
Evidentemente, no sólo han pesado estas razones en el Gobierno para lanzar este Proyecto, sino que también es urgente abordar la reducción de emisiones de CO2 fomentando las energías renovables y el ahorro y la eficiencia.
Por lo tanto nos encontramos con el primer intento serio de convertir la sostenibilidad en el motor de la economía española, si bien, el proyecto genera demasiadas dudas como para ser creíble.
En primer lugar, porque requeriría aumentar varios puntos el gasto público y privado en I+D+i, algo de lo que nuestro país ha adolecido tradicionalmente, y que lejos de aumentar, se reduce en los próximos presupuestos generales del Estado.
Segundo, porque los cambios no pueden producirse de hoy para mañana si no hay un discurso oficial bien argumentado y con objetivos claros que movilice a toda la sociedad hacia la sostenibilidad. Parece evidente que seguimos lejos de entender qué cosas hay que cambiar para mitigar los efectos del Cambio Climático cuando España es uno de los países que más energía derrocha y el que más Km. de autovía tiene por habitante de Europa.
Por último y quizás sea lo más importante, porque los pasos que se dan en paralelo son sumamente contradictorios. Por ejemplo, de poco sirve esperar el milagro del coche eléctrico si se sigue primando la compra de vehículos indiscriminadamente o se apuesta por un modelo de infraestructuras de alto impacto. Aunque el ejemplo más significativo de todos es lo que está sucediendo con la regulación del mercado de la energía solar fotovoltaica, un sector puntero en nuestro país que ha caído de forma drástica desde la promulgación del Real Decreto 1578/08, y que, en el mejor de los casos, reducirá el volumen del mercado solar español en 2009 a una quinta parte del volumen que tuvo en 2008. Estos cambios han producido ya la pérdida de 14.000 empleos “verdes” en 2009.
En resumen, es muy importante que un Gobierno como el de España se proponga poner las bases para un nuevo modelo económico basado en la Sostenibilidad. Sin embargo, este objetivo requiere de algo más que buenas intenciones y un discurso medio armado. Exige una reforma estructural profunda, para reconducir la actividad económica a medio plazo hacia sectores que nos ayuden a afrontar el reto del Cambio Climático.
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