Los mejores fondos de inversión éticos y responsables ofrecen rendimientos superiores al 10% en lo que va de año.
Filtrar resultados:
Artículos en la categoría: Finanzas Éticas
El dinero ha dejado de tener sentido y se ha convertido en sinónimo de precio, cantidad o crecimiento. Pero si ahondamos más en su significado, vemos que a través del dinero se manifiestan poderosas fuerzas que actúan en el subconsciente humano, como el miedo, la codicia o las ansias de poder… Esto ha hecho que se convierta en una obsesión para muchas personas.
Aunque muchas personas tienen una imagen estática de sus ahorros, la realidad es que el dinero no permanece inmóvil en los bancos. Las instituciones financieras utilizan el dinero confiado por sus clientes para financiar empresas y organizaciones que lo necesitan para su desarrollo, y obtener así una rentabilidad. Pero, sin saberlo, puede ocurrir que nuestro dinero esté financiando sectores y actividades que nunca aprobaríamos. Si hay algo que la crisis financiera ha enseñado es la importancia de conocer qué hacen los bancos con nuestro dinero.
Vivimos en una época llena de enormes contradicciones. Hemos alcanzado un importante desarrollo científico y técnico que nos permite un nivel de vida impensable hace unos años, aunque no todo el mundo pueda gozar de él. Pero este modelo de progreso nos lleva a la destrucción del equilibrio ecológico, algo de lo que empiezan a dar cuenta los gobiernos, los organismos internacionales y los medios de comunicación. Sin embargo, hay gente que aún se empeña en cuestionarlo.
Cada día tomamos decisiones económicas que influyen en el tipo de sociedad en el que nos movemos. Cualquier persona que dona, gasta, ahorra o invierte forma parte del sistema económico y social.
Pasa el tiempo pero sigue siendo interesante recuperar estas reflexiones del magnífico economista chileno, Max Neef. En realidad, con el paso del tiempo seguramente se vuelve más necesaria y urgente, su recuperación.
Quizás cuando hablamos de construir la paz estamos dando a entender que la paz no es una cosa natural, espontánea y sencilla, sino que es algo que es preciso crear y requiere un esfuerzo. De hecho, podríamos decir que el estado natural del ser humano en el mundo actual es el conflicto. La ausencia de paz va mucho más allá de las guerras, está presente en todos los ámbitos de la sociedad y afecta a personas de todas las edades y ámbitos: la pareja, la familia, la escuela, el trabajo…
Más allá de las posibles correcciones al sistema que puedan venir desde el Estado o desde el propio tejido empresarial, merece la pena posar la mirada en un fenómeno que, a pesar de su escaso tamaño en términos estrictamente cuantitativos, encierra potencialidades a las que conviene prestar atención.
Una vez más, ha hecho falta una fuerte sacudida en forma de crisis financiera y económica para darnos cuenta de que no íbamaos en el rumbo adecuado. En los últimos años, hemos estado inmersos en una euforia colectiva basada en el beneficio rápido y fácil, el crecimiento ilimitado y el consumo desenfrenado. ¿Hasta cuándo pensábamos que podía durar?
La sostenibilidad está de moda. Ser ecológico y ético vende y contribuye a mejorar la confianza de los clientes hacia las marcas. Las empresas lo saben, y por ello cada vez es más común ver referencias al desarrollo sostenible, la ecología o la responsabilidad social corporativa (RSC) en la publicidad, las páginas económicas o las memorias anuales, en respuesta a una creciente concienciación del consumidor.

