El objetivo de la Convención está mas que claro; nominar a Barack Hussein Obama como candidato a las elecciones de noviembre. Prácticamente un desconocido y de nombre más bien exótico en la vida nacional de Estados Unidos, el grupo demócrata intenta realizar una campaña para dar a conocer a su gran esperanza para el cambio de Gobierno.

A tan solo un par de meses de las elecciones generales, muchos analistas insisten en lo imposible del pronóstico final, ya que McCain se empeña en hacer bandera de un patriotismo rancio y tremendamente masticado (pero que hay que reconocer que gusta a rabiar en los USA), mientras que Obama expone una América mucho mas realista y actualizada, aunque la sociedad tiene dudas ante un joven afroamericano, casi anónimo y generador de tanta polémica.

Para muchos, Obama de 47 años, hijo de padre Kenyata y madre de Kansas, tiene en la oratoria su mayor virtud, lo cual parece haber encandilado a los votantes, particularmente los jóvenes, ansiosos de un cambio en la Casa Blanca después de ocho años de Gobierno republicano.

Durante meses se ha dicho que los demócratas ganarían con facilidad en noviembre debido entre otras cosas a las impopulares guerras en Irak y Afganistán, las horas bajas del gobierno del presidente George Bush y las penurias de la economía estadounidense. Pero incluso después de ganar las elecciones primarias ante la ex primera dama Hillary Clinton, las habilidades políticas de Obama, su carisma y su intento de convertirse en el primer presidente negro no se han reflejado en las encuestas.


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Obama ha dicho que los republicanos sacarán a relucir el tema racial en lo que queda de la campaña electoral, para debilitar su imagen. Pero las cualidades raciales de Obama también han sido puestas en duda por conocidos dirigentes negros. El activista de derechos humanos Jesse Jackson, ex candidato a la nominación presidencial demócrata en 1984, ha dicho que Obama no tiene un genuino interés por los negros y “juega a ser blanco”.

Es evidente que diversidad étnica y la inmigración son puntos decisivos en esta campaña, pero es que refleja a la perfección la realidad de una nación en la que viven unos cuarenta millones de inmigrantes. Hablamos del país con mayor número de inmigrantes del mundo. No existe una sociedad tan diversa en ningún otro punto del planeta.

Parece que, junto al restablecimiento de una unidad deteriorada en el seno del partido demócrata, el tema racial sigue teniendo una importancia extrema en los discursos de la Convención. Incluso el de Michelle Obama, que estuvo brillante. Plantada con seguridad en el centro del impresionante escenario del Pepsi Center, el centro de convenciones de la ciudad. Casada desde hace 15 años con quien promete dejar atrás los ocho años de George W. Bush en el Salón Oval, Michelle afrontó el reto de mostrar a todos que su marido es tan estadounidense como alguien nacido en Mississippi, Indiana o Nueva York, a pesar de su singular nombre y biografía. Sus palabras trataron de mostrar la faceta más humana de su marido. “¿Saben? Lo que me chocó cuando conocí a Barack fue que aunque tenía ese nombre gracioso, aunque había crecido allá en Hawai, su familia era muy parecida a la mía”, remarcó antes de recordar cómo fue criado por sus abuelos blancos de clase trabajadora. “Barack y yo construimos nuestras vidas guiados por sus valores. Y los pasamos a la siguiente generación”, formada por sus hijas, Malia (10) y Sasha (7). También, y muy acertadamente, aprovechó la oportunidad para elogiar a Hillary, y celebrar los 18 millones de votos que obtuvo, al mismo tiempo que invocó una vez más los valores de “millones de estadounidenses que saben que Barack entiende sus sueños, que saben que peleará por ellos y que finalmente traerá el cambio”. No cabe duda que Michelle Obama dejo claro que tiene lo que se necesita para ser una primera dama excepcional y estoy seguro que si los americanos pudieran votar por este papel, la votarían sin ningún tipo de miramientos.


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Uno de los momentos mas aclamados y emotivos de los tres días que ha durado esta convención ha sido la aparición de Edgard Kennedy (76) quien desgraciadamente, recorre los últimos meses de su vida. Pero el “Liberal Lion” como también se le conoce, subió a escena. Desafiante. “Les prometo que estaré allí, en enero, en las escalinatas del Capitolio”, afirmó, para la asunción presidencial de Obama, al que comparó con su hermano John y al que definió como un hombre listo para asumir las riendas del país.

Pero fueron los discursos de los Clinton, los más esperados y los que mas han dado que hablar. Hillary Clinton volvió a subirse al escenario ante la audiencia demócrata, pero no como ella hubiera querido. Eso sí, a pesar de los tres minutos de ovación a su entrada en la convención, la ex aspirante presidencial se ha presentado como una orgullosa incondicional de Barack Obama, su candidato para la Casa Blanca.

Si que es cierto que no habló con detalle de las cualidades personales de Obama. No llego a despejar específicamente las dudas sobre la pregunta que los republicanos plantean hasta la saciedad: ¿Está el candidato demócrata preparado para gobernar? Durante el largo y duro proceso de las primarias, la senadora utilizó de forma reiterada contra su entonces contrincante el argumento de la falta de experiencia y su falta de conocimientos en política exterior. Pero si que animo encarecidamente para que todos votaran a favor de Obama y a la vez, en contra de McCain: “Tanto si votasteis por mi como si lo hicisteis por Barack, es tiempo ahora de unirnos como un solo partido con un propósito común”. “No habéis trabajado tan duro durante los últimos 18 meses para sufrir más por liderazgos fallidos. Es una lucha por el futuro y una lucha que debemos ganar”.

Pero sin lugar a dudas el plato fuerte fue cuando Obama tomó la palabra en el estadio de Denver, para aceptar la candidatura. No fue tan electrizante como aquel discurso de hace cuatro años, cuando un político casi desconocido de Illinois enardeció a la audiencia y se lanzó a la primera línea de la política nacional, con un mensaje de cambio y unidad que en el fondo, sigue manteniendo. “Yo os digo esta noche que no hay un Estados Unidos liberal, y otro conservador. Hay un Estados Unidos de América. No hay un Estados Unidos negro, otro blanco, otro asiático y otro latino. Hay un Estados Unidos de América”. Estas frases han quedado ya en el subconsciente colectivo de los que han visto la carrera meteórica de este político de 47 años.


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Ahora sólo queda esperar unos días para ver lo que sucede en la Convencion Republicana, en Minnesota, que ya parece estar cargada de polémicas, debates y ausencias sorprendentes (Arnold Scwarzenegger, entre otros). Se supone que McCain, que será nombrado de modo oficial como candidato de su partido para la presidencia de Estados Unidos, anunciará en unos dias quién será su aspirante a vicepresidente. Entre los nombres que se barajan suenan con fuerza el de Romney y el del gobernador de Minesota, Tim Pawlenty. Romney, ex gobernador de Massachusetts, fue uno de los principales oponentes de McCain en las elecciones primarias republicanas, pero tras su derrota, ha apoyado de manera entusiasta al senador por Arizona.