Más de la mitad de la población mundial tiene que conformarse con menos de dos dólares diarios, y más de 1.300 millones de personas intentan sobrevivir con un dólar al día” (Vidal Beneyto).

Muy pocos gobernando el destino de muchos y muchos luchando por lo que dejan muy pocos. Un director ejecutivo medio gana hoy 364 veces más que un empleado medio, cuando hace 40 años apenas llegaba a 20 veces más. En 2008 de acuerdo con los datos facilitados por la revista Fortune los ingresos de las 10 empresas más grandes del mundo equivalían al PIB generado por los 123 países más pobres del mundo. En 2009 más del 40% de las transacciones internacionales de mercancía y servicios se realizaba entre multinacionales que controlan el 75% de las inversiones mundiales.

Tal concentración de poder no ha existido nunca antes en la historia de la humanidad y, sin embargo, nunca los retos de cambio han sido mayores, nunca hemos necesitado una gobernanza global que involucre a más actores y que afronte problemáticas mundiales como el cambio climático, los derechos humanos o las desigualdades sociales. ¿Cómo podemos resolver esta contradicción? ¿Qué margen de actuación nos queda?

Como dice Jorge Riechmann, “frente a la fuerza del dinero y de las armas, lo único que podemos oponer es la fuerza de la organización. Aislados, no somos nada. Organizados somos muy poco. La diferencia entre poco y nada es decisiva”. Ese poco de muchos, el esfuerzo conjunto y la acción colectiva es lo único que nos puede salvar.

José Manuel Moreno

pobrezacero.com