La verdad es que bien mirado, este reconocimiento no es una mala manera de tratar de entrar en la conciencia de la sociedad americana. Una sociedad que disfruta de enormes cantidades de recursos naturales y que no sienten demasiado, la destrucción paulatina del planeta a manos del hombre.

Es cierto que Al Gore, debido a su carisma y a su tesón, se ha convertido en una especie de símbolo entre la clase política más comprometida con la causa. Gracias a sus numerosas actividades, lecturas, películas y libros, esta acercando un problema serio a una opinión publica bastante difícil. Así, esperamos que la concesión de este premio a Gore tenga un impacto significativo en el mundo y sobretodo en EEUU. Ahora ya no vale aquella excusa de la falta de información, que tanto ha usado el gobierno americano ante las insistentes denuncias por parte de la Onu.

De hecho, el pasado mes de octubre, la amenaza del
cambio climatico fue abordada por vez primera en una cumbre de Naciones Unidas, aquí en Nueva York. En concreto fue Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, el que delante de setenta dirigentes de ciento cincuenta países diferentes, lanzó un dramático y drástico llamamiento: “Ya sabemos lo suficiente, si no lo hacemos, el impacto sobre el clima será devastador; tenemos tecnologías asequibles para afrontar el problema; lo que no tenemos es tiempo”. Incluso el famoso y polémico gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, exigió “acción, acción, acción” a los asistentes a la conferencia.

[Ya sabemos lo suficiente, si no lo hacemos, el impacto sobre el clima será devastador]

El objetivo de esta convocatoria era el de aprovechar este impulso a nivel mundial, sobre el conocimiento de la urgente situación que vive el planeta, con vistas a llegar a un acuerdo antes de que expire el actual tratado en el año 2012. Las próximas negociaciones comenzarán el próximo 3 de diciembre en Bali. Esperemos que todos los países encuentren pronto la manera de frenar esta destrucción salvaje y comience la autentica concienciación social que tanto necesitamos todos.

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Esta pincelada de optimismo llega a Estados Unidos en medio de una crisis bastante seria tanto a nivel nacional como internacional. La sensación que se tiene desde aquí es que Norteamérica atraviesa una auténtica racha de mala suerte. Si dicha fatalidad es provocada o no por sus dirigentes, es ya otra cuestión.

Ahora es China la que esta enfadada, debido al más o menos acertado reconocimiento que el Gobierno de Estados Unidos hizo al Dalai Lama, concediéndole la medalla de oro del Congreso Norteamericano. Hay que concretar que este premio es el más alto reconocimiento que puede otorgar el Congreso de EEUU a un civil, ya sea nacional o extranjero, por sus contribuciones a la seguridad y a la prosperidad del país.

China lo ha entendido casi como una provocación, ya que según su ministro de asuntos exteriores, Liu Jianchao, este homenaje al líder espiritual supone una intromisión en los asuntos internos del Gobierno Chino. Estados Unidos dejó muy claro su apoyo a la idea de una sola China pero evidentemente, esto va en contra de la idea del Dalai Lama en cuanto a la situación política del Tibet, actualmente denominada “región autónoma”.

En cuanto a la realidad interna americana, las cosas no están mucho mejor. Todos sabemos la difícil situación económica que el país esta atravesando en estos momentos. Sobre todo desde que el ya ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, expusiera sus propias conclusiones en su ultimo discurso al frente de dicho organismo. Según él, Estados Unidos corre el riesgo de una violenta caída del valor del dólar, debido a lo que ha denominado como “un terremoto en los mercados de crédito”.

[Vivir en Estados Unidos no es nada barato, y menos todavía, cuando se trata de temas sanitarios]

Bien es cierto que en este mismo discurso, también apuntó que hay muchas áreas de la economía norteamericana, que todavía viven una situación optima y esto puede hacer que no todo se tambalee en las arcas del país. Pero lo que si es importante es que informa de una crisis hipotecaria estadounidense. Cosa que aquí, se sigue negando.

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En Norteamérica nadie quiere hablar de crisis. El precio de los pisos baja continuamente, el petróleo sube sin parar, los impuestos se disparan, pero según se lee o se escucha en las noticias, todo está tranquilo.

Quizá dicha crisis sea la culpable del nuevo veto que la Casa Blanca, ha impuesto al incremento de las ayudas a niños sin seguro medico y que tanto revuelo está creando en Estados Unidos. Incluso las filas mas conservadoras se están echando las manos a la cabeza por esta acción organizada por el presidente George Bush, en nombre del orden fiscal.

El Congreso, que como ya sabemos está presidido desde comienzos de año por los demócratas, quería dotar al programa sanitario infantil estadounidense, conocido como State Children Health Insurance Program (SCHIP) de un presupuesto de 35.000 millones de dólares (25.000 millones de euros) durante cinco años. Con este aumento se quería ofrecer a un mayor número de familias, un seguro médico público y garantizar así la cobertura sanitaria de más niños.

De todas formas este programa cubre en la actualidad a familias con una renta dos veces superior al nivel de pobreza, que está establecido en 41.000 dólares anuales (29.000 euros). Lo que pasa es que, como ya hemos comentado en varias ocasiones, vivir en Estados Unidos no es nada barato, y menos todavía, cuando se trata de temas sanitarios.