Amnistía Internacional ha publicado El gran escándalo del aceite de palma: abusos laborales detrás de las grandes marcas , un nuevo informe donde la organización ha investigado en plantaciones de aceite de palma en Indonesia gestionadas por el mayor productor de aceite de palma del mundo, la empresa agroalimentaria Wilmar, con sede en Singapur, y sigue el rastro del aceite de palma hasta nueve empresas: la española AFAMSA, y otras ocho empresas de ámbito global ADM, Colgate-Palmolive, Elevance, Kellogg’s, Nestlé, Procter & Gamble, Reckitt Benckiser y Unilever.

Estas grandes corporaciones –miembros de la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible– aseguran al público  consumidor que sus productos utilizan ‘aceite de palma sostenible’, pero las conclusiones del informe revelan que dista mucho de serlo: el aceite de palma que se produce usando trabajo infantil, trabajo forzoso, productos herbicidas nocivos para la salud de los trabajadores y discriminaciones por género no tiene nada de sostenible.

Amnistía Internacional ha iniciado una campaña para pedir a las empresas que digan a sus clientes si el aceite de palma que contienen productos populares como el helado Magnum, el dentífrico Colgate, los cosméticos Dove, la sopa Knorr, KitKat, el champú Pantene, Ariel, y Pot Noodle procede de las actividades de Wilmar en Indonesia. Para ello ha puesto en marcha una ciberacción a la que puedes contribuir.

La organización ha reclamado a Wilmar, entre otros aspectos:

  • que cese la violación de derechos de los trabajadores, que respete la legislación laboral indonesia y el derecho internacional de derechos humanos y de estándares laborales.
  • que establezca condiciones de trabajo dignas, acabando con el trabajo forzado, el trabajo infantil y la discriminación contra las mujeres.
  • que adopte medidas de reparación, incluyendo compensaciones donde procedan, rehabilitación para los problemas de salud laboral y facilitando la reintegración de menores en el sistema educativo.
  • permitir el derecho a la libre sindicación de los trabajadores, eliminando persecución o castigo por ejercerlo.

Asimismo ha recomendado a las empresas compradoras de aceite de palma de Wilmar que establezcan procedimientos sólidos de diligencia debida, que les permita asegurar que en su cadena de aprovisionamiento no se producen violaciones de derechos humanos, requiriendo a Wilmar que asegure el respeto a estos derechos en la obtención de productos derivados del aceite de palma.