Otro Mundo Es Posible

Sin solución aparente en Venezuela

Foto: Johan González

El día de los comicios presidenciales de Venezuela en 1999 donde  resultó ganador Hugo Chávez yo tenía 14 años. En aquel entonces, -a pesar de mi corta edad-, me daba cuenta el rechazo de una parte de la sociedad, en su mayoría clase media y alta, al que sería hasta su muerte el presidente de Venezuela.

Recuerdo perfectamente cómo se pronosticaba un porvenir  oscuro para el país. Entre tantas cosas se decía que Venezuela pararía en su sistema comunista similar al cubano. Se decía que la comida seria controlada por el gobierno, que la miseria reinaría.. Profecía cumplida 19 años más tarde.

A Chávez se le conoció por ser el cabecilla de un golpe de estado fallido contra el ex presidente Carlos Andrés Pérez el 4 de febrero de 1999.  Se mostraba en el contexto político como una opción  convincente para la clase baja de Venezuela quienes dieron su voto con total confianza.

En esos primeros  años de gestión de Chávez, el país gozaba de buena economía debido a los altos ingresos petroleros. Sin embargo, por aquel entonces, expertos en materia petrolera alertaron al gobierno de una posible crisis en el futuro de no llegar a implementar políticas productivas en el país.

Llego el año 2005, el discurso socialista profundizaba en la política venezolana, Chávez confiscaba empresas, mientras que el sector productivo se deterioraba gota a gota. Comenzó a desaparecer de los anaqueles productos como: leche, arroz, carne, aceite y café.

El argumento del gobierno era que los empresarios acaparaban la mercancía para posteriormente venderla a mayor precio. Incluso el problema se atribuyó a un plan desestabilizador promovido por la CIA desde Estados Unidos.

Era el principio del cuento de ‘’guerra económica’’. Fenómeno ficticio que se ha traducido en manipulación, chantaje y cárcel a quien se oponga a regular los precios, -establecidos desde Miraflores-.

Para el primer trimestre del año 2009 el precio del petróleo descendía abruptamente, el barril llegó a cotizarse a 37,64 dólares. Simultáneamente, las expropiaciones de cadenas productivas privadas generaban incertidumbre en los empresarios. Estos, fueron satanizados, tildados de ‘’parasitarios’’.

Ante tal eventualidad el gobierno creó los Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), dicha medida ha sido insuficiente para contrarrestar la situación.

El ‘’beneficio’’ no llega mensualmente y algunos productos son sacados de las cajas antes de llegar a entregarse. Hay casos donde se le pregunta al usuario su simpatía por el gobierno presidido hoy por Nicolás Maduro.

Comenzó el 2018 y las propuestas para solucionar la crisis brillan por su ausencia. El panorama se complica cada vez más, a meses de las elecciones presidenciales. El FMI estima una inflación de 2.349,3% para el presente año, las negociaciones en República Dominicana menean en una cuerda floja y los saqueos son la realidad cotidiana.

En lo que va de año se han registrado asaltos a comercios en ciudades como Caracas, Barcelona, Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz, Anaco, Calabozo. La consigna de los indignados es la misma: ‘’El pueblo tiene hambre’’.

Abastos vacíos, mercados populares sin vendedores, carnicerías sin carne es la realidad actual de la Venezuela que llegó a ser el país más próspero de América Latina en la década de los 80.

El malestar se siente en las calles, pese al miedo a la represión. Son pocos los productos que se consiguen. Las familias optan por comprar yuca, berenjenas o pan para darles a sus hijos.