Este premio se concede a empresas u organizaciones que disfrazan la destrucción de las selvas de los pueblos indígenas de conservación de la naturaleza.

En segundo lugar ha quedado la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (Wildlife Conservation Society, WCS según sus siglas en inglés) por sus actividades en la Cuenca del Congo. WCS se ha asociado con dos empresas madereras, ninguna de las cuales ha obtenido el consentimiento de los pueblos indígenas y tribales de las áreas en las que trabajan.

WWF describe a las empresas madereras como “gestores forestales”. Según la organización, su colaboración con estas compañías está destinada a “expandir la gestión forestal sostenible”.

Sin embargo, la realidad es que todos estos socios de WWF han sido acusados de tala ilegal y ninguno ha recibido el consentimiento de los “pigmeos” bakas y bayakas. Un estudio reciente averiguó que enfoques como el de WWF no han podido frenar la desintegración de la selva tropical de la Cuenca del Congo.

En un informe de 2011, la ONG medioambiental Global Witness dijo que este tipo de asociaciones “permiten a algunas (…) empresas miembro beneficiarse de la asociación con WWF y su icónica imagen de marca del Panda a la vez que siguen talando de forma insostenible, convirtiendo los bosques en plantaciones o comerciando con madera de origen ilegal.”

Estas colaboraciones también violan la propia política de WWF sobre pueblos indígenas, que requiere que todos los proyectos se lleven a cabo con el consentimiento pleno de las comunidades indígenas.

“Esta es la selva de los bakas, que nosotros hemos conservado durante mucho tiempo. Son los madereros quienes traen armas y sus hermanos quienes cazan todos los animales”, declaró un hombre baka.

Una mujer baka añadió: “Necesitamos combatir esto porque nuestra selva está siendo arrasada por completo”.

El director de Survival International, Stephen Corry, declaró: “Quizás los simpatizantes de WWF se sorprendan al conocer que trabaja de forma tan estrecha con las madereras que están destruyendo una de las grandes selvas tropicales de la Tierra. Los pueblos indígenas de la Cuenca del Congo, sus guardianes originarios, están siendo apartados de ellas y sus sociedades destruidas. Por toda África y Asia, las grandes organizaciones de la conservación de la naturaleza están asociándose con la industria y el turismo, y están destruyendo a los mejores aliados del medioambiente. Es una estafa y está perjudicando la conservación de la naturaleza. Quizás este ‘premio’ anime a las personas que forman parte de WWF y WCS a ejercer presión dentro de sus propias organizaciones para que se produzca un cambio. Es hora de escuchar a los pueblos indígenas, los verdaderos guardianes de la naturaleza”.