Los gobiernos de Francia, Holanda, Bélgica, Suecia, Dinamarca, España, Portugal y Luxemburgo lanzaron un llamamiento para impulsar la acción climática de la UE antes de la cumbre sobre el futuro de Europa celebrada en Rumania el pasado jueves 9 de mayo. 

Un «documento no oficial» filtrado por estos ocho países pide a la Unión Europea que intensifique la lucha contra el cambio climático y se suscriba a un plan de la Comisión Europea para lograr emisiones netas cero de gases de efecto invernadero «a más tardar en 2050». Este documento evidencia la división europea en acción climatica, de donde estaban ausentes el bloque de Alemania, Italia y Polonia, Hungría y la República Checa opuestos a los compromisos de neutralidad en carbono para 2050.

El «documento no oficial» también pide a la UE que aumente su objetivo de reducción de gases de efecto invernadero para 2030, antes de la cumbre especial de las Naciones Unidas sobre el clima en Nueva York el próximo septiembre, donde los líderes mundiales harán un balance de sus promesas de reducción de emisiones, en línea con el Acuerdo climático de París.

«La UE debe hacer anuncios ambiciosos durante la Cumbre de UNSG, preferiblemente sobre el establecimiento de un objetivo para que la UE alcance las emisiones netas de gases de efecto invernadero a más tardar en 2050 a más tardar», dice el documento, que pide a los países de la UE que «mejoren» sus contribuciones nacionales para 2030.Esta cumbre especial de la ONU del próximo septiembre brindará una oportunidad esencial para movilizar la voluntad política para aumentar la ambición global sobre el cambio climático, ante una emergencia de catástrofe ya de dimensiones bíblicas.

Según la ONU, los compromisos actuales conducirían a un  calentamiento global de más de 3 ° C , lo que según los científicos, podría tener efectos devastadores, incluida la extinción masiva de especies y la amenaza para los ecosistemas que son esenciales para la agricultura y la supervivencia de la humanidad.

El verano pasado, Europa experimentó olas de calor e incendios abrasadores hasta en el Círculo Polar Ártico, un acontecimiento sin precedentes, un presagio de futuros cambios climáticos. Por su parte, el último informe de la ONU sobre biodiversidad, advierte que 1 millón de especies están en peligro de extinción y  el 60% de los animales salvajes han desaparecido en 40 años.El informe añade que la mayoría de los objetivos mundiales de 2020 para la protección de la naturaleza no se cumplirán, lo que socavará la mitad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

El nuevo informe publicado por WWF junto con Global Footprint Network muestra que, de hecho, la UE se encuentra entre los mayores depredadores cuando se trata del uso excesivo de los recursos naturales. Pero es que además, la Unión Europea es el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo después de China y los Estados Unidos, con un 13% del total de emisiones por lo que debe desempeñar un papel primordial en la lucha contra el cambio climático.

El cambio climático es además, una de las principales preocupaciones de los ciudadanos europeos, según el Eurobarómetro «El futuro de Europa» publicado en diciembre de 2018: el 92% de los europeos cree que los Estados miembros deberían implementar más medidas para fomentar la eficiencia energética y el advenimiento de una economía más limpia. El 85% dice que la lucha contra el calentamiento global y la eficiencia energética pueden crear crecimiento económico y empleo.

Los fenómenos meteorológicos extremos han costado a la economía europea 450.000 millones de euros desde 1980, y la contaminación del aire causa 430.000 muertes prematuras en Europa cada año. La degradación de nuestros suelos, la contaminación de nuestros ríos y lagos, la muerte masiva de nuestros polinizadores y otros insectos, continúa pero sin embargo, la solución todavía está a nuestro alcance.Numerosos ejemplos muestran que es posible avanzar hacia una sociedad neutral respecto al clima que sea respetuosa con la naturaleza, impulsada por empresas responsables, gobiernos locales y regionales con visión de futuro e iniciativas de base innovadoras en toda Europa.

El informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado en noviembre del año pasado, dijo que el calentamiento global podría detenerse si se toman medidas decididas para reducir drásticamente las emisiones en todos los sectores de la economía para fines de la próxima década. Es posible tomar las decisiones correctas, pero requiere voluntad política y un verdadero entendimiento de la emergencia que enfrentamos.La manera en que los responsables políticos a nivel nacional y europeo respondan a este desafío, las prioridades que establezcan para los próximos cinco años, y las alianzas que forjen, especialmente para la creación de nuevos empleos y en la agenda 2030 de los  Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, podrá frenar la irreversibilidad de esta catástrofe.

El objetivo fijado por la UE para 2020 es que los Estados miembros reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 20%, aumenten las energías renovables en un 20% y mejoren la eficiencia energética en un 20%, todo en relación con la eficiencia energética a niveles de 1990.

Para 2030, los objetivos aumentan hasta el 40% para las emisiones y el 27% para las energías renovables, pero también para la eficiencia energética.  El proyecto inicial de la UE fue reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 80 a 95% en comparación con 1990.  Pero a fines de diciembre de 2018, cuando presentó su estrategia de carbono para 2050, la Comisión Europea propuso la neutralidad de carbono.

En especial, la UE debe avanzar en el mercado de comercio de emisiones de CO2 creado en 2005. El precio de una tonelada de CO2 ha permanecido durante mucho tiempo muy bajo, alrededor de 5 euros, demasiado bajo para animar a los fabricantes a invertir en infraestructuras limpias. Así, entre 1990 y 2017, las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyeron un 22% mientras que el PIB creció un 58% .

Para acelerar el movimiento, los Estados miembros acordaron reformar el mercado del carbono. Entre los elementos clave de la reforma, el establecimiento de una reserva de estabilidad para limitar el desbordamiento de las cuotas de carbono ha ayudado a elevar el precio de una tonelada de CO2 que ahora se aproxima a los 25 euros. Un buen comienzo pero aún no es suficiente. Según algunas ONGs el precio mínimo para hacer efectivo el mercado de carbono sería de 30 euros y 40 euros .

Para la Red de Acción Climática, además de la neutralidad de carbono en 2050, el 45% del consumo de electricidad debe generarse a partir de energías renovables en 2030 y el 100% en 2050. La participación de las energías renovables también está aumentando en Europa, pero se mantiene por debajo del objetivo del 20% en 2020. Según Eurostat, la energía renovable representó el 17,5% del consumo de energía en Europa en 2017, comparado con el 8,5% en 2004. Así mientras que algunos países han superado su objetivo nacional (como Suecia, Finlandia o Croacia), otros como Francia, están muy alejados de su objetivo, con solo un 16,3% de energías renovables en 2017, con un objetivo del 23% en 2020.

La lucha contra el cambio climático debe ser una piedra angular de la Agenda Estratégica Europea 2019-2024; la lucha contra el cambio climático requiere una transformación profunda de todos los sectores de nuestra economía pero por si no bastaran ya razones, también es una oportunidad para promover el crecimiento económico y el empleo en Europa. La transición hacia energías limpias y otras iniciativas para descarbonizar la economía de Europa deben representar una buena parte de los futuros presupuestos nacionales y comunitario, pero también deben movilizarse recursos privados, para alinearnos con los objetivos de París.

Por eso hay avanzar ya, sin complejos y sin mirar a los demás.