Pero no eres el único, las expresiones de orden racial son la síntesis de que NO nos conocemos. Si bien las movilizaciones tienen motivos razonables, el caos en las calles surge de la asfixia entre nosotros mismos, cuando deberíamos organizarnos para exigir solución, gastamos tiempo en buscar alimentos, suspender clases, bloquear caminos descuidando la agricultura mientras el vandalismo que nunca descansa, aprovecha para su negocio saqueando, quitando sus productos a las señoras que se sientan a vender en calles de El Alto a título de cumplir lo aprobado en supuestas reuniones de juntas vecinales, además de otras destrucciones.
Por otro lado no pueden negar que existe dictadura sindical cuando no desarrollan otro método que supere al bloqueo para lograr objetivos. Si David venció a Goliat no fue con abuso de poderes, sino con uso certero de habilidad y estrategia, no es suerte. Se requiere pensar y aprender lecciones que nos deja la historia de los cercos a la ciudad, si bien hoy tenemos mejores herramientas como el celular, su uso con tanta mentira perjudica, hiere y maltrata el pensamiento colectivo.
Cuando no dejas comer a la gente tus verduras que produces, pierdes retrocediendo económica y políticamente, pero además favoreces el negocio de la agroindustria que, como en otras crisis hace llegar sus productos por aire, y muchas veces a título de «humanitario», el avión lo pagamos todos con plata pública pero la comida que transporta llega a los mercados a precios de libre oferta demanda. ESTO YA OCURRIÓ incluso en la pandemia.
El gobierno que hoy tenemos es producto de la decadencia en propuestas políticas, vacíos de liderazgo, los partidos que aparecen en las papeletas no representan a nadie y terminamos votando por el menos malo que de todas formas es malo. La demanda social no puede ser la renuncia de un presidente cuando no tenemos otro para poner en su lugar.
Lo que nos queda es formarnos políticamente en estos 5 años para presentar al país nueva gente capaz de administrar, no de reinar, de ADMINISTRAR, como ocurre en las comunidades rurales, donde el dirigente pone de su plata hasta para sus pasajes a la ciudad para hacer gestiones de su cargo que es rotativo como un pasanaco donde a todos les toca trabajar. Mientras tanto, organicemos campo y ciudad, dejemos la guerra, NO somos enemigos, somos la misma sangre y vamos a seguir pariendo sociedad juntos como siempre en la misma casa.
El enemigo es el mal gobierno actual y anteriores, pero tenemos todavía democracia, no la alimentemos solo con pollo porque no deja razonar, sino más con propuesta, diversidad y estrategia.
