Otro Mundo Es Posible

JOAN MARTÍ ARAGONÉS: PINTOR DE LA BELLEZA FEMENINA

Autorretrato

Ya, desde niño, se interesaba por el dibujo de estilo figurativo con representación de la figura humana, de escenas cotidianas y de paisajes tanto naturales como urbanos. Sus obras parten de una sólida base academicista heredada ya, desde sus inicios, en el taller del pintor Nolasco Valls para, posteriormente, terminar sus estudios en la prestigiosa Escuela Superior de Bellas Artes de Sant Jordi, en Barcelona. Sus maestros, en dicha institución, fueron Ernesto Santasusagna y Antonio García Morales.

En 1960, una vez concluidos sus estudios de arte, consiguió una beca por la misma institución de Bellas Artes de Sant Jordi que le permitió viajar por Italia y posteriormente, se estableció por un breve tiempo en París, donde conoce a fondo sus museos y admira, especialmente, a los pintores impresionistas franceses de finales del siglo XIX. Un año después, en 1961, reside durante seis meses en la ciudad suiza de Saint Gallen donde se dedicó a realizar obras por encargo y al desarrollo del dibujo de figuras, impulsado por el mercado de arte suizo. También pintó paisajes del entorno de Saint Gallen y de la región del lago Constanza, experimentando con la luz del país alpino.

A su regreso a Barcelona empieza a trabajar como ilustrador  y dibujante en Selecciones Ilustradas, que era una agencia de representación artística dirigida por Josep Toutain desde 1956. Asimismo, Joan Martí, colaboró con la editorial Bruguera, a lo largo de la década de los sesenta del siglo pasado, realizando portadas e historietas sentimentales para revistas femeninas y románticas (Sissi, Celia, Lily) y para la Colección Historias que combinaban texto e ilustración y fueron muy populares en la editorial Bruguera de aquel entonces. El artista catalán también realizó una serie de trabajos artísticos para revistas extranjeras de carácter bélico, de aventuras y románticas dentro del mercado británico, principalmente, tales como: Roxy, Valentine, Marylin, Marabelle y June. Tampoco debemos olvidarnos de los retratos que hizo para estas revistas de personajes célebres de la década de los sesenta del siglo pasado como son los casos de Paul Anka, Cliff Richard o Tommy Steele. Así, pues, sus primeros pasos artísticos fueron a través de la ilustración comercial y el dibujo de historietas.

No obstante, a sus 22 años, en 1959, realiza su primera exposición individual en la galería Atena de Barcelona y, poco tiempo después, realiza su segunda exposición en las galerías Comas y Jaimes de Barcelona con éxito de público y crítica. Durante los siguientes años va a compaginar su trabajo como ilustrador y pintor hasta que, al inicio de la década de los años setenta del siglo pasado, deja su primer oficio de ilustrador para dedicarse, como profesional, a la pintura

OLEO SOBRE LIENZO. TÍTULO, DAMA CON MANTÓN (1990)

Joan Martí ha sido reconocido a nivel internacional por sus dibujos a lápiz y al pastel pintando, a jóvenes o damas, en todas sus posturas y dimensiones realizando retratos de ellas, con mantón o pamela, en el circo, teatro e incluso en la ópera empleando, para ello, una serie de elementos clave que definen su estilo como son:

1º. El “encuadre de taller” y el dominio del dibujo, incluso para sus obras al óleo. La soltura en la pintura del pintor catalán no era fruto de la improvisación sino de una técnica sólida adquirida en sus años de aprendizaje académico. Antes de aplicar la pintura construía el rostro con un dibujo preciso en proporciones y encaje anatómico empleando, para ello, trazos de guía visibles dejando traslucir líneas de carbón o pincel seco dotando así a sus obras de un dinamismo fresco.

2º. Una pincelada jugosa y hábil muy distinta al retrato hiperrealista con tintes academicistas. Joan Martí empleaba una materia pictórica densa y expresiva con manchas anchas y decididas de óleo o pastel para dar volumen a las fracciones de la cara y las diversas partes del cuerpo incluyendo los pliegues en los ropajes. Sin embargo, Martí, aplicaba también pequeños detalles con apenas un par de toques de pincel certero para configurar el brillo de los ojos o el pliegue de los labios de una joven.

3º. Joan Martí tenía un dominio de la luz impresionante debido al estudio que realizó, en profundidad, de los impresionistas franceses y su experiencia en Suiza y, sin duda, al estudio realizado a pintores catalanes y valencianos que, con anterioridad, supieron captar la luminosidad de las costas del Mediterráneo y que él supo continuar, con acierto, como se refleja en sus obras de marinas de la Costa Brava y sus visitas urbanas de Barcelona, Venecia o París. Martí fue capaz de plasmar, acertadamente, en sus obras, las distintas horas del día reflejados en los diversos tratamientos térmicos del color con espontaneidad en el trazado, pincelada ágil, empastada y ejecución directa.

4º. Un elemento clave en la obra del pintor catalán fue el saber captar, adecuadamente, los gestos y psicología del retratado (generalmente damas o jóvenes), plasmando, así, la serenidad, el poder, la melancolía o la vitalidad. Martí iba, pues, más allá de la semejanza física captando, además, la postura natural del modelo, la inclinación de la cabeza o una mirada solapada evitando el agarrotamiento de los poses tradicionales.

5º. Para el tratamiento del fondo de sus obras, Joan Martí, empleaba tonos neutros pero vibrantes recurriendo a  atmósferas desdibujadas con manchas de color neutro que hacían “saltar” la figura hacia el primer plano. Además, en sus obras, los bordes de las figuras no están cortados sino que se fundían, ligeramente, con el entorno mediante pinceladas sueltas.

6º. Por último, Joan Martí, fue capaz de elevar la técnica del pastel a un alto nivel pictórico similar al óleo. Los críticos de arte elogian, ampliamente, sus retratos al pastel destacando su destreza para difuminar los pigmentos secos directamente con los dedos o la mano, logrando aterciopeladas matizaciones en las carnes de las figuras y una indudable calidez táctil.

De la importante obra al óleo, pastel y dibujo realizados por Joan Martí caben destacar los retratos de eminentes personalidades como pueden ser  varios retratos oficiales e informales del rey D. Juan Carlos I, como el cuadro en donde aparece celebrando una regata en Barcelona, los retratos a los expresidentes de la Generalitat de Catalunya Josep Tarradellas y Jordi Pujol y su esposa Marta Ferrusola, Plácido Domingo caracterizado como los distintos personajes de sus óperas (Otelo, Cavaradossi o Canio), tanto en escena como entre bambalinas, Luciano Pavarotti, José Carreras, la cantante Lola Flores, el emblemático escritor catalán Josep Plá, el gran científico y bioquímico Joan Oró, los famosos deportistas Ladislao Kubala o Johan Cruyff e infinidad de retratos del ámbito empresarial y social ya que fue un retratista bastante demandado por la burguesía española y catalana.

Cabe destacar varias series temáticas entre las que señalaré las dos más importantes y que tuvieron una mayor repercusión tanto por sus exposiciones como por la crítica positiva que tuvieron en ese momento. La primera estaría representada por una serie de figuras femeninas que llevaban por título “Chicas” y “Damas”, en las que el pintor catalán reflejaba, al óleo o al pastel, de forma magistral a jóvenes de frente, de perfil, de lado o de espaldas bien con pamelas o mantones demostrando la soltura en su trazado y el dominio del dibujo, tal vez, herencia de su primera etapa como ilustrador. La segunda serie temática tendría que ver con los paisajes mediterráneos y urbanos cuya impronta impresionista y lumínica es evidente como se puede apreciar en sus óleos y pasteles relacionados con la Costa Brava, Venecia o vistas de la vida cotidiana de Barcelona y París, centradas en el juego de luces sobre la arquitectura y la vida en las calles.

RETRATO AL PASTEL. TÍTULO. CHICA CON PAMELA (1988). Col. Part. Benedicto Cuervo

A continuación voy a colocar en una tabla el año de la exposición, individual o colectiva, la galería y la ciudad donde a lo largo de su trayectoria artística expuso, Joan Martí, su obra. No son todas sus exposiciones sino algunas de las más destacadas.

 

 

AÑOS GALERÍA CIUDAD
1959 ATENEA BARCELONA
1961 COMAS BARCELONA
1963 JAIMES BARCELONA
1965 JAIMES

PARÉS

BARCELONA

BARCELONA

1968 JAIMES

ANQUIN´S

BARCELONA

REUS

1972 SEINE PARÍS
1974 COMAS BARCELONA
1975 D`ARTE BABUINO ROMA
1977 CANALS SANT CUGAT
1978 COMAS

HAMILTON

BARCELONA

LONDRES

1981 DURÁN MADRID
1982 COMAS BARCELONA
1984 MAYTE MUÑOZ BARCELONA
1985 ALFAMA MADRID
1986 ZANTMAN CALIFORNIA
1988 RUSIÑOL

DURÁN

ZANTMAN

BARCELONA

MADRID

CALIFORNIA

1989 FAUNA`S MADRID
1990 WALLY FINDLAY GALLERIES N. YORK
1992 SALÓN CLUB NAUTICO

MUSEO F.C.BARCELONA

ARNOT

BARCELONA

BARCELONA

N. YORK

1994 HAMMER

D`ART CHANTIER

N. YORK

NIZA

1996 DURÁN MADRID
1997 MITSU HOSHI ART

FELLINI

TOKIO

ROMA

2000 COOMBS CONTEMPORANY GALERY LONDRES
2002 DURÁN MADRID
2003 RUSIÑOL

DAIMARU

SANT CUGAT

TOKIO

2006 BENEDITO MÁLAGA
2009 RUSIÑOL SANT CUGAT

 

En cuanto a los premios que le fueron concedidos a Joan Martí Aragonés se puede decir que no fueron muy numerosos y, además, restringidos al ámbito catalán. De todos ellos cabe mencionar: 1º. Premio del Real Círculo Artístico de Barcelona, en 1956, Premio Van Gogh de dibujo otorgado en 1970 por la galería Parés de Barcelona, 1º. Premio de Pintura Internacional de Palamós, en 1972, 1º Premio del Centenario del periódico catalán La Vanguardia (1881-1981), entre otros.

DIBUJO DE JOVEN A LAPIZ (1983). Col. Part. Benedicto Cuervo

Por último, en cuanto a la crítica que los especialistas en arte dedicaron a Joan Martí Aragonés, fue bastante positiva, en general. La mayor parte de los críticos de arte consideraban al pintor catalán, como un maestro en la composición de la figura humana, captando la psicología de los personajes representados (especialmente la femenina), así como en el retrato, la técnica del pastel y al óleo de forma individualizada o en sus series emblemáticas, al igual que el empleo adecuado de la luz tanto para los retratos y figuras como para los paisajes.

Así, Josep María Cadena dice que:

       “Joan Martí domina la técnica del dibujo y la representación figurativa con un virtuosismo que no se limita a la mera reproducción anatómica, sino que logra atrapar el movimiento y la vibración emocional de la persona en el instante exacto”…”La atmósfera de sus composiciones se impregna de una luz que no busca ser espectacular sino esencial para definir el espacio y el carácter de lo que pinta”.

     Para Rafael Santos Torroella:

        “Joan Martí es un pintor de la realidad, pero no de una realidad fotográfica, sino de aquella que transfigura la luz y la materia pictórica en una viva y vibrante emoción expresiva. Su dominio del dibujo, de la técnica del pastel y del óleo le permite captar, con extraordinaria fluidez, la figura humana y el paisaje”.

El eminente escritor catalán Josep Plá, al que Martí retrató al óleo poco tiempo antes de su fallecimiento, señala lo siguiente:

“ El arte de Joan Martí tiene la virtuosa capacidad de captar la figura humana sin artificios, con una luz directa, nítida, que no busca engañar sino mostrar la realidad de una manera noble y comprensible”…”. “Es un pintor de oficio, de los que conoce el valor de la materia, del color y de la composición bien hecha, lejos de las modas pasajeras”.

Por el contrario, algunos críticos de arte achacaban a la obra de Martí de apartarse de los movimientos vanguardistas imperantes en las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado por falta de innovación compositiva y que no aportaba nada a las nuevas estructuras al lenguaje plástico. Así, fue relegado, por algunos críticos vanguardistas, a un segundo plano al igual que todos los pintores que seguían la pintura figurativa de corte tradicional aunque reconocían, casi unánimemente, en la pintura de Joan Martí su solidez con los pinceles, tanto al pastel como al óleo, sin olvidarnos de sus dibujos al grafito.

 

 

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