Otro Mundo Es Posible

La rendición de Granada. Un mito convertido en realidad

Desde el momento en que vi este cuadro, me habló al corazón. La majestad de la reina Ysabel y su caballo blanco fue lo primero que me deslumbró. Su dignidad y su porte se captan aún por una profana como yo. Para entender la grandeza simbólica del momento, basta el patriotismo puro.

Decían que tomar Granada era imposible, que la ciudad era inexpugnable por sus murallas y su orografía y emplazamiento. Abundaron mitos para explicar una rendición “irrealizable”, pero la historia de 1492 cuenta otra cosa: tras una guerra de desgaste y de bloqueo, tanto dio el agua en la piedra hasta que la rompió.

Algo parecido dicen de Estados Unidos y Puerto Rico: que es imposible que la nación más poderosa del mundo deje ir a la Perla del Caribe a los brazos de su Madre Patria, España. Pero mi alma es reunificacionista, y cada mañana las nubes blancas del cuadro me inspiran fe. ¿Quién dice que, con una labor sostenida de información y pedagogía cívica al pueblo puertorriqueño y un clamor constante a la nación americana, no podamos regresar a España?

Para mí, la analogía entre Granada y Puerto Rico es inevitable. Si la tradición dice que la madre de Boabdil le dijo a su hijo: «Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre», ¿por qué no podría Puerto Rico decirle un día a Estados Unidos: «Reconoce, con dignidad, lo que no supiste valorar: nuestro derecho a elegir»?

 

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