Otro Mundo Es Posible

Consejo Europeo de Relaciones Exteriores

En definitiva este Consejo pretende aportar una genuina perspectiva paneuropea sobre el papel que el Viejo Continente debe de jugar en el mundo.

Se trata de una organización de ámbito privado, una “Open Society Foundation”, que desea prestar su apoyo desde el ámbito de la sociedad civil, al igual que lo aportan otras organizaciones como por ejemplo el Movimiento Europeo, que es el más veterano de todos ellos.

El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores presenta tres características:

En definitiva, el ECFR es un llamado think-tank paneuropeo que aúna la condición de instituto de investigación y de grupo de propuestas. Este Consejo ha sido constituido para comprometerse con la investigación acerca de la Política Exterior europea, para que esta sea un todo más integrado y coherente.



El ECFR tiene, como hemos apuntado, sedes en siete capitales europeas y una red de cooperación con los institutos más prestigiosos que estudian las relaciones exteriores de la Unión Europea. El Consejo aporta una perspectiva paneuropea de los temas globales.

El Consejo juega mucho con la idea de “sociedad abierta”. Este concepto fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Henri Bergson en su libro “The Two Sources of Morality and Religion”, publicado en 1932. El filósofo británico, de origen austriaco, Karl Popper redefinió el concepto en su libro “The Open Society and Its Enemies” publicado en 1944. Las sociedades abiertas están guiadas por los derechos humanos de carácter universal y por la búsqueda para promover y proteger la libertad del individuo. Una sociedad abierta puede ser atacada por las ideologías minimalistas, universalistas o fundamentalistas, como puedan ser el comunismo o el fascismo que reclaman estar en posesión de la última verdad. A causa de la incompatibilidad entre sociedades abiertas y conceptos de última verdad, es imposible sentar una definición completa sobre qué es una sociedad abierta. Sin embargo, es posible hacer una lista de prácticas que son incompatibles con los valores de una sociedad abierta, como son papeles autoritarios, ausencia de leyes o aplicación inconsistente de la ley, opresión de los disidentes políticos, discriminación contra las mujeres o las minorías, tortura, detención sin juicio y censura de los medios de comunicación.

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La actividad del Consejo pivota sobre cuatro programas:

Evidentemente el ECFR trata de actuar sobre una realidad contundente: La nebulosa que es la Unión Europea, por su importancia económica, comercial y financiera, se ha convertido actualmente en una potencia mundial. Cuenta con una red de acuerdos con la practica totalidad de países y regiones del mundo. Es, sin discusión, la primera potencial comercial del planeta, la cuna de un Euro que es la segunda moneda más importante del mundo, y destina la cifra de 500 millones de euros cada mes a proyectos de ayuda en los cinco continentes.

La Unión Europea, paso a paso, está creando una política exterior y de seguridad común con el objetivo de que sus Estados miembros puedan actuar conjuntamente en el escenario mundial como una fuerza coesionada y unida en favor de estabilidad, cooperación y entendimiento.

[Los avances realizados en los últimos años han sido lentos pero seguros y constantes]

Al mismo tiempo, la Unión Europea está poniendo en marcha sus propias capacidades en materia de defensa y ha emprendido de una forma ejemplar sus primeras misiones de mantenimiento de la paz. Igualmente, está comprometida en la lucha contra el terrorismo. Ayudando a mantener la estabilidad y la seguridad en todo el mundo, los europeos también están garantizando la seguridad de las personas que residen dentro de sus fronteras.

En el marco de las relaciones internacionales, la Unión Europea se dedica especialmente a apoyar la solidaridad, los derechos humanos y la democracia a nivel global.



La idea básica de una Europa, fuerte y respetada, que actúe con una voz única en el mundo ha llevado a los Estados miembros a trabajar unidos para tener una política exterior coherente. Los avances realizados en los últimos años han sido lentos pero seguros y constantes.

El primer paso que se dio a principios de la década de los años cincuenta fue el ambicioso proyecto, fracasado por el veto francés, de crear una Comunidad Europea de Defensa integrada por los seis miembros fundadores del Mercado Común. La siguiente fase fue la denominada “Cooperación Política Europea”, lanzada en 1970 y que intentó coordinar las posturas de los diversos Estados miembros sobre los asuntos de política exterior que iban surgiendo cada día. Los países de la Comunidad Europea presentaban declaraciones de forma conjunta siempre que era posible, aunque en los temas más delicados no siempre fue posible reunir la unanimidad para adoptar las decisiones.

Ya durante los últimos quince años, la Unión Europea ha intensificado sus esfuerzos para ostentar un papel político y de seguridad a nivel internacional más en consonancia con su situación histórica y económica. Los diversos conflictos surgidos en Europa después la caída del muro de Berlín en 1989 convencieron a los dirigentes de la Unión Europea de la inaplazable exigencia de actuar de forma conjunta y con una mayor eficacia. En estos momentos, la lucha contra el terrorismo internacional ha llevado a reforzar esta idea.

La primera vez que el instrumento de una Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) se reconoció formalmente en el Tratado de Maastricht de 1992. A los pocos meses estalló la guerra en la antigua Yugoslavia. Los mandatarios de la Unión Europea intentaron sin éxito, y posiblemente sin la determinación precisa, actuar intermediando para aportar una solución política al conflicto. Al no existir un ejército propio de la Unión Europea, sus Estados miembros sólo pudieron intervenir formando parte de las fuerzas de la OTAN y de las Naciones Unidas.

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La enseñanza que se obtuvo de esta amarga experiencia no cayó en saco roto. Como resultado de las guerras de los Balcanes y de los numerosos conflictos de la década de los noventa en África, la Unión Europea puso en marcha su Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD) en el marco global de la PESC.

La PESD ha permitido el envío de fuerzas militares o policiales a diversas zonas en crisis para realizar operaciones humanitarias, gestionar crisis, de mantenimiento de paz, e incluso procesos de paz. La acción militar eastá destinada a una fuerza de intervención rápida de la Unión Europea, diferente de las fuerzas de la OTAN, pero que, sin embargo, tiene acceso a los recursos de la OTAN.

Las misiones que atendió en primer lugar la PESD se llevaron a cabo en la antigua Yugoslavia, el teatro de las anteriores acciones fallidas de los europeos. En el mes de enero de 2003, una misión de carácter policial de la Unión Europea sustituyó a los oficiales de policía de Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina y tres meses después, las fuerzas armadas de la Unión Europea se encargaban de las posiciones de la OTAN en el territorio de la Antigua República Yugoslava de Macedonia.

[Las decisiones que son claves deben adoptarse todavía por unanimidad]

Durante estos últimos años se han hecho intentos para simplificar el complicado proceso de toma de decisiones en el marco de la PESC. No obstante, las decisiones que son claves deben adoptarse todavía por unanimidad: un método muy complicado, que ahora lo es aún más con una Unión Europea tan extensa. Pese a haberse comprometido en el marco de la PESC, en ocasiones los gobiernos nacionales tienen fuertes dificultades para variar sus propias políticas internas en nombre de la solidaridad de la Unión. Un ejemplo que puede ilustrar este obstáculo fueron las profundas y penosas divisiones que mostraron los Estados miembros en la primavera de 2003, al decidir acerca de si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debía autorizar la guerra contra Iraq.

En la cumbre mantenida en el mes de diciembre de 2003, los dirigentes de la Unión Europea adoptaron una Estrategia Europea de Seguridad. Dicha Estrategia pone de relieve que los ciudadanos del Viejo Continente y de todo el planeta se enfrentan a las tremendas amenazas del terrorismo, la nueva proliferación de armas de destrucción masiva y la inmigración ilegal. Todas estas amenazas requieren una respuesta eficaz y adecuada, incluida, frecuentemente, la cooperación a nivel internacional.

En el mundo actual en el que el poder ya no implica necesariamente la seguridad, la Unión Europea tiene que ser capaz de responder con rapidez y precisión en cualquier situación, empleando una adecuada combinación de los medios disponibles.

Y lo más importante en un organismo del tipo del ECFR es conocer realmente a las personas concretas que componen esta iniciativa. Por ello, citamos a continuación el elenco de personas que componen el Consejo con sus denominaciones originales:

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