Entre 1952 y 1967 fue profesor de la cátedra de Desarrollo Económico de la Universidad de Montevideo, del que llegó a ser director. Además, entre 1961 y 1965 desempeñó el puesto de director técnico de la Oficina Adicional de Planeamiento del Uruguay. Tuvo a su cargo la elaboración y realización del Primer Plan de Desarrollo Económico y Social del país.
Fue también delegado de Uruguay en las conferencias de la Asociación Latinoamerica de Libre Comercio (ALALC), de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y representante ante el Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso (CIAP).
Trabajó en el Instituto latinoamericano de Planificación Económica y Social, donde ocupó diferentes puestos hasta ser su presidente entre 1967 y 1972 y su director interino entre 1977 y 1978. En 1970 encabezó una misión de asesoría en planificación para el gobierno de Venezuela. Fue también miembro del panel de expertos asesores del CIAP y asesor principal para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo, en 1972.
[El 1 de marzo de 1985 fue llamado a integrar el gabinete del presidente Julio María Sanguinetti como ministro de Relaciones Exteriores]
El 27 de marzo de 1972 fue designado secretario ejecutivo de la CEPAL –que tiene su sede en Santiago de Chile- y después, secretario general adjunto de las Naciones Unidas, cargo que desempeñó hasta febrero de 1985. Fue también miembro fundador del Foro del Tercer Mundo, organismo que presidió de 1973 a 1976.
El 1 de marzo de 1985 -después de restituida la democracia en Uruguay- fue llamado a integrar el gabinete del presidente Julio María Sanguinetti como ministro de Relaciones Exteriores. En este período desempeñó también el puesto de presidente de la Reunión Ministerial que dio inicio, en 1986, a la Ronda de Uruguay de negociación del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y de Comercio (GATT). Tras cesar como ministro de Exteriores, el 18 de febrero de 1988 fue elegido por unanimidad presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sustituyó al mexicano Antontiz Mena.
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Tomó posesión del cargo el 1 de abril de 1988, siendo reelegido el 16 de febrero de 1993, el 3 de noviembre de 1997 y el 8 de noviembre de 2002. Iglesias inició su cuarto mandato al frente de la institución el 1 de abril de 2003. Desde mayo de 2004, Iglesias pasó a responsabilizarse de la nueva Secretaria General de las Cumbres Iberoamericanas. Oficialmente se estrenó como nuevo secretario general en la Cumbre Iberoamericana de Salamanca (España), en octubre de 2005.
[Es hijo predilecto de Asturias desde julio de 1992, de su pueblo natal, Arancedo, desde 1997 y de Oviedo, desde 2000]
Es también miembro del consejo directivo para América Latina de la Sociedad Internacional para el Desarrollo; de la mesa redonda sobre Energía Norte-Sur; del comité de selección del premio instituido por la Fundación del Tercer Mundo para Estudios Económicos y Sociales; y del Consejo Mundial de la Universidad para la Paz (UPAZ) de las Naciones Unidas.
Es hijo predilecto de Asturias desde julio de 1992, de su pueblo natal, Arancedo, desde 1997 y de Oviedo, desde 2000. Entre otros, ha publicado «La CEPAL y las relaciones económicas de América Latina», «Las perspectivas del desarrollo económico en América Latina» y «Uruguay, una propuesta de cambio».
[Enrique Iglesias representa la figura de la intelectualidad y de la modernidad en el continente latinoamericano]
Ha recibido numerosas distinciones internacionales, entre las que destacan la Orden de Río Branco de Brasil, la Gran Cruz y Placa de Plata de Costa Rica, la Orden de la Legión de Honor de Francia, la Gran Cruz de Isabel la Católica y la Gran Cruz del Libertador San Martín de Argentina (que le otorgó el Gobierno argentino en mayo de 2003 por su apoyo al país durante la grave recesión económica).
En julio de 2000 recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de La Coruña y el 7 de abril de 2003 se le otorgó el Premio Juan Lladó por su apoyo a la cultura.
En definitiva, Enrique Iglesias representa la figura de la intelectualidad y de la modernidad en el continente latinoamericano, por ello es la mejor figura para articular las Cumbres Iberoamericanas.
