Otro Mundo Es Posible

Esta semana por Puebla, en el México patrimonial globalizado

Hoy todo está techado y es caro, servido por ex-hippies siempre de-moda, y a las familias ‘acomodadas’ (que son casi todas), de México DF (o el CDMX), que han ido a pasear hoy sábado.

Puebla suma unos 4 millones sólo de humanos. Compitió, en la época de la Nueva España, con Ciudad de México (ex Tenochtitlán), como centro de poder del virreynato. Y perdió.

Hoy conserva un “centro histórico” de unas diez cuadras cuadradas.

Por el norte, unos barrios (‘colonias’) de casas viejas, feas, de un piso o dos, con varios vehículos cada una en sus “cocheras” –pero, por sus anchas calles llenas de “eventualidades”, apenas pasa un auto cada diez minutos… Al modo d’un barrio del Litoral de Chile, separado apenas por una cuadra de la Av. Isidoro Dubornais en El Quisco….

Al sur una urbe “moderna” igualita a una foto de Silicon Valley, en California. Edificios de hoteles grotescamente elegantes; centros comerciales gigantes con una arquitectura de “Estaciones-Espaciales-Lunares/Marcianas” (o algo parecido); logos multicolores de las multinacionales (que ya sabemos), dominando los espacios desde otros edificios recubiertos de fibras resplandecientes, y supercarreteras urbanas con tramos de hasta diez pistas por lado…

Y ese “centro-histórico” como cajita de regalo, silencioso y completamente peatonal los fines de semana. Todo ‘es’ (o parece) bucolismo urbano en-conserva. Calles de adoquines centenarios, veredas impecables, familias saboreando “nieves” (helados), portales coloniales llenos de restoranes, músicos callejeros “de-luxe” en una galería adyacente, y las arquitecturas centenarias muy operativas: la catedral de Puebla y su centenar de ángeles custodios (la ciudad se funda por ángeles descendidos desde “aquel-tiempo”)…, el edificio  del “Sol de Puebla” –su periódico tradicional–, y sus arcillas sin rayado alguno.

Y, para coronar este pedazo de cielo-en-la-postmodernidad, ya a mediados de noviembre comienza a llenar su zócalo (plaza de armas), con los adornos y luminocidades navideñas.

Los carteles-de-la-droga, sus rutas y quitadas a-la-mexicana, deben resultar ubicables en algún otro planeta del sistema solar. O plenamente aparentes…

Uno decide: mira como turista o percibe como filósofo.

Gasta dólares/euros en gustos varios (que se acumulan y olvidan con la misma velocidad), o s’está atento a experiencias ‘especiales’ (por tanto imprevisibles y por tiempos indefinidas).

Puebla la-patrimonial y la-globalizada s XXI, cruzada toda de relatos y lenguajes posibles muy contrastados. Una experiencia post o híper. Donde lo que bulle también se consume demasiado rápidamente. Y un centro” que no-cambia..

O se la anda percibiendo como experiencias en el arte. Por ejemplo cantando:

Vuelve, quiero estar contigo

Ven y calma esta ansiedad

Vuelve y sálvame, que muero

En esta soledad que roba el valor a mi vivir

 

Y antes de dejarlos con esta Ana Gabriel nacida en Sinaloa –estado mexicano de variadas connotaciones actuales–, algo mío:

Un ekeko sureño llega a la plaza

Por la esquina opuesta del Sol-de-Puebla

El abundante se atrae las miradas

Estas frases virutas de sus brazas

Salir de la versión móvil