He pedido perdón
a las madres y a las tumbas
por haber cortado el sacrificio
de las plantas para alzarse
por haber colgado en los puentes
la esterilidad intelectual de los gobiernos
y mensajes apocalípticos
sacados de cajas negras.
He pedido perdón
por no haber depositado
mil toneladas de plomo
para cortar el paso
de la locura galopante
en las mentes perversas del globo terráqueo
también he pedido perdón
a los dioses del Olimpo
por haber amputado las extremidades
a los santos
en las capillas de los cementerios
y por haber destruido los números primos
que anunciaban la felicidad de los lagartos.
He pedido perdón
a todos y a todas que confiaron en mí
porque no pude frenar
a generales que forzaban
los cimientos de la democracia
hacia un calvario sin salida.
He pedido perdón
a las raíces que nutren los tallos
porque mis versos no llevaron
cántaros de agua a los sembradíos
no consiguieron la solidaridad
ni calmaron la furia de los mares.
No he pedido perdón
a las monjas y a los curas
porque no creo en el perdón bíblico
creo en la justicia
como el perdón del pecado.
Autor Javier Claure Covarrubias
