Se supone que los Magos encontraron al niño cinco o seis años después de que la estrella les anunciara su nacimiento y fue entonces cuando partieron de sus lugares de origen, coincidiendo en algún punto del camino. Con toda seguridad no eran reyes y tampoco es fehaciente que fueran sólo tres. Su procedencia está en constante revisión, recordemos que el Papa Benedicto XVI aseguraba que provenían de la antigua Tartessos, es decir gaditanos, onubenses o sevillanos, precisamente donde he pasado los últimos días de 2015 y los primeros del 2016. Lo que sí nos cuenta la tradición es que llegaron cargados de regalos y ahí es donde quería llegar.
Sean libres de poner freno a sus pesares y libres para volar a nuevas experiencias y nuevas emociones. Libres para decir que sí y libres para decir que no. Para afrontar sus retos más escondidos y poner en marcha su propio destino. Libres para gritar lo que piensan y libres para defender el derecho de los demás a decir también lo que piensan. Dense este año del 2016 una oportunidad; su gran oportunidad. Y disfrútenlo.
Como dice nuestra felicitación navideña: Cuando el mundo dice que te rindas, la esperanza susurra que lo intentes otra vez más.