Otro Mundo Es Posible

Los poderosos deben asumir su responsabilidad con la humanidad

Ante la reunión anual del Foro Económico Mundial que se celebra en Davos a partir de hoy 20 de enero, la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, ha declarado:

“Cuando muchas de las personas más ricas y poderosas del mundo se reúnan una vez más en Davos, deben reconocer la gravedad de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad y la necesidad urgente de cambiar de rumbo. Los temas del evento de este año plantean algunas cuestiones difíciles que deben abordarse.

¿Estamos entrando realmente en una ‘Era Inteligente’, como afirma el Foro Económico Mundial? Mientras la inteligencia artificial, la robótica y los avances en biotecnología pretenden estar revolucionando nuestra existencia, no existen garantías de que toda la humanidad vaya a participar en los beneficios. Han sonado ya suficientes señales de alarma en relación con las tecnologías emergentes, tanto de personas expertas como de las comunidades más afectadas por su uso y despliegue sin control.

“Debemos extremar la cautela respecto a la manera en que nos adentramos en estos territorios desconocidos, pues no tiene nada de inteligente dejar que las empresas tecnológicas campen a sus anchas, sin salvaguardias sólidas que nos protejan de los peores impulsos del poder empresarial y de las consecuencias negativas del crecimiento tecnológico sin precedentes.

“No tiene nada de inteligente dejar que los saltos tecnológicos amplían las divisiones y las desigualdades existentes y faciliten las prácticas autoritarias, como ya estamos viendo. No tiene nada de inteligente permitir que las máquinas tomen la decisión de matar a las personas y posibilitar la aniquilación del derecho internacional.”

“A pesar de sus promesas, la era digital también nos ha traído ansiedad generalizada, aumento de la polarización y una cantidad ingente de desinformación. Si no se incluyen protecciones férreas de los derechos humanos como elemento central del proceso de desarrollo tecnológico, la utopía que algunos prometen podría degenerar fácilmente en distopía.

Cuando muchas de las personas más ricas y poderosas del mundo se reúnan una vez más en Davos, deben reconocer la gravedad de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad y la necesidad urgente de cambiar de rumbo.

Agnès Callamard,  secretaria general  de Amnistía Internacional

Hablar de salvaguardar el planeta sonará falso hasta que los líderes y lideresas mundiales dejen de permitir que las empresas del sector de los combustibles fósiles sacrifiquen nuestro futuro con su incesante y devoradora búsqueda de beneficios. Los actores empresariales que se retractan de los compromisos previos de impedir el crecimiento de la industria de los combustibles fósiles causarán una destrucción costosa e indecibles violaciones de derechos humanos. La protección de nuestro planeta debe comenzar con el compromiso de aumentar enormemente la financiación climática y financiar el abandono rápido, completo y justo de los combustibles fósiles, y al mismo tiempo ayudar a las comunidades afectadas a adaptarse a las peores consecuencias del cambio climático y ofrecer reparaciones por las pérdidas y daños causados por el clima.

Reinventar el crecimiento exige un compromiso auténtico de reformar el sistema financiero global. Para que este ejercicio merezca la pena, las personas que asistan al Foro deben dejar de apuntalar un sistema que se desmorona pero que genera una riqueza inimaginable para una minúscula minoría a costa del sufrimiento de miles de millones de personas. En vez de perpetuar estos problemas, las personas que se reúnan en Davos deben hacer uso de su considerable influencia para resolverlos. Deben reconocer que los costos humanos y económicos de mantener la situación tal como está son tan incalculables como injustificables.

“Si queremos lograr un futuro mejor, debemos replantearnos los paradigmas del crecimiento y la prosperidad y ampliar nuestra forma de pensar más allá de parámetros limitados como el PIB. Para abordar de forma efectiva las desigualdades estructurales y sistémicas, debemos encontrar formas nuevas e innovadoras de medir y conseguir avances compartidos y sostenibles. Las acciones audaces, decididas y basadas en los derechos humanos son la única vía para asegurar un futuro en el que prosperen tanto la dignidad humana como nuestro planeta.”

Agnès Callamard asistirá a la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos durante todo el evento, del 20 al 24 de enero. Estará disponible para conceder entrevistas a medios de comunicación sobre diversas cuestiones de derechos humanos, entre otras:

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