Es un hecho importante, cuando la falta de coherencia en los gobernantes y en la actividad política han llevado al descreimiento y la apatía a grandes sectores de la sociedad.
La detención en Londres del exdictador de Chile, Augusto Pinochet, en 1998, así como los juicios que se llevan adelante en España, Italia, Francia, Suecia, Alemania contra las dictaduras del
Cono Sur; las causas judiciales abiertas por las Abuelas de Plaza de Mayo en la Argentina, en un intento de hacer justicia y encontrar a los responsables del “experimento” de apropiarse de niños
nacidos en cautiverio, después de asesinar a sus padres, están llevando hacia la verdad.
Esto obligó también al gobierno de los Estados Unidos a desclasificar documentos que ponen en evidencia su intervención en la época del terror, como lo hizo también en las invasiones a Santo
Domingo, Granada, Panamá, Haití, Cuba, y en el caso clave del Cono Sur, que fue su accionar en el golpe de Estado de Chile y el apoyo a todas las dictaduras militares. La aplicación de la Doctrina
de Seguridad Nacional, elaborada por Washington, dejó como saldo miles de muertos, desaparecidos, torturados, detenidos y exiliados.
El terror y el desamparo marcaron la vida de nuestros pueblos, que fueron privados de sus derechos sociales, políticos, jurídicos y culturales, y sometidos a un proyecto de dominación y a la creciente dependencia económica y política que significa la deuda externa.
En Paraguay, y gracias a la persistencia y resistencia de personas como el Dr. Martín Almada, Víctima de la dictadura de Stroessner, se encontraron, en 1992 los llamados Archivos del Terror que documentan la política y metodología represiva y el llamado “Operativo Cóndor”, una internacional del terror donde actuaban grupos comandos en operaciones conjuntas en distintos países, con el pretexto de combatir el “comunismo internacional”.
Cuando Stella me comentaba la marcha de su trabajo, muchos recuerdos dolorosos regresaron a mi mente y mi corazón, y me di cuenta de que todo eso era parte de mi propia experiencia, cuando quedé atrapado más de una vez en los mecanismos de represión continental.
En febrero de 1975, junto con la doctora Hildegard Goss-Mayr de Austria, y presidenta de International Fellowship of Reconciliation (IFOR), una persona comprometida con los pueblos y cofundadora del Servicio Paz y Justicia en América Latina (Serpaj-AL) después de un seminario sobre “Experiencias de No Violencia en América Latina”, realizado en Buenos Aires, decidimos viajar a São Paulo, Brasil. (durante el militarismo en Brasil) Íbamos a reunirnos con el cardenal Paulo Evaristo Arns, arzobispo de esa ciudad, un amigo comprometido con los sectores populares y la defensa de los derechos humanos, para trabajar sobre un encuentro de obispos latinoamericanos a realizarse en Brasil sobre la “No Violencia Evangélica, como Fuerza de Liberación”.
Al llegar al aeropuerto fuimos detenidos, junto con el Dr. Mário Carvalho de Jesús, abogado sindicalista que nos esperaba, y llevados al cuartel de la policía militar por miembros del famoso Departamento de Control Político y Social (DOPS). Nos separaron y nos llevaron al calabozo, donde nos interrogaron. Me pusieron una capucha negra, cuya base levantaban cada tanto para que pudiera ver algunos informes de la policía de Paraguay, Argentina, Bolivia, sobre dirigentes sindicales, organizaciones sociales y religiosas. Nos preguntaban bastante sobre nuestros vínculos con la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), con sede en Venezuela. También sobre un campesino paraguayo de apellido Coronel, sobre dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), entre otros.
Mientras me interrogaban pasaban música y se escuchaban gritos y golpes de gente torturada. Tres personas nos interrogaban: uno era el “duro”, que decía que nos iba a fusilar si no hablábamos; otro, “el bueno”, quien se mostraba comprensivo y decía que nos ayudaría si le confesábamos nuestros “contactos” y le decíamos a quién íbamos a ver a São Paulo; el tercero tenía la misión de no dejarme sentar, ni tomar agua, ni apoyarme en la pared. Así pasé toda la noche.
El cardenal Arns, al ver que no llegábamos, hizo averiguaciones y supo que nos habían detenido en el aeropuerto. Entonces realizó una marcha pública para reclamar nuestra libertad. Al día siguiente nos liberaron y nos obligaron a abandonar el país.
El hecho más grave sucedió el 12 de agosto de 1976 en Ecuador, donde teníamos una reunión en la Casa de la Santa Cruz, en la diócesis de Riobamba, con el obispo, monseñor Leonidas Proano, para reflexionar e intercambiar experiencias de las pastorales a la luz del Evangelio, y pensar los caminos a seguir junto a los pobres. El 4 de agosto, estando ya en Riobamba, nos llegó la noticia del asesinato de monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, en Argentina –a quien esperábamos en la reunión–, lo que provocó una gran congoja entre los diecisiete obispos de América Latina y cuatro de Estados Unidos que participaban, además de teólogos, religiosos y religiosas y algunos laicos. Y por supuesto hubo muchas declaraciones de condena.
El 12 de agosto, cuando estábamos reunidos, invadieron la Casa de la Santa Cruz unos setenta hombres con armas largas, granadas, máscaras para gases lacrimógenos y nos detuvieron a todos. Nos llevaron al cuartel de la policía, en la ciudad de Quito, y nos acusaron de subversión y conspiración. Según informes que nos llegaron después de nuestra liberación, varios gobiernos habían avisado a la dictadura militar ecuatoriana que el grupo reunido en Riobamba eran obispos de la Teología de la Liberación, y que la reunión era “subversiva».
Lautaro Rivera y Fernando Vicente Prieto.
Comentario de Jorge E. Macías Jaramillo
Magnicidios
Sabemos que con el Plan Cóndor asesinaron, encarcelaron, torturaron a miles de ciudadanos en varios países de América Latina lo que se acompañó de golpes de Estado, imposición de dictaduras sanguinarias, graves violaciones a la integridad física y psicológica de los miles afectados, así como ataques a la Democracia y los Derechos Humanos.
Asesinato “Magnicidio” de Salvador Allende 11 de septiembre de 1973
El primero fue el de Salvador Allende mediante acción concertada por Pinochet y el Gobierno de EE.UU. representado por Henry Kissinger. Aviones de guerra “algunos procedentes del Comando Sur de EU en la Zona del Canal de Panamá” bombardearon la Presidencia de Chile.
Asesinaron al Presidente Sebastián Allende el 11 de septiembre de 1973.
Reunión entre Augusto Pinochet y Henry Kissinger. Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.
Para algunos investigadores Operación Cóndor inició en 1975. Yo opino que la operación Cóndor inició desde la persecución y golpes bajos “bloqueos económicos al Presidente Salvador Allende” para propiciar su derrocamiento, por lo que propongo el inicio del Genocida Plan Cóndor el día del crimen del Presidente de Chile Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.
Jimmy Carter: El único presidente de los Estados Unidos que ha completado su mandato sin guerra, ataque militar u ocupación ha llamado a los Estados Unidos «la nación más belicosa en la historia del mundo».
Durante su lección regular en la escuela dominical de Iglesia Bautista Maranatha, en su ciudad natal de Plains, Georgia, Jimmy Carter reveló que había hablado con el presidente Donald Trump sobre China. Carter, de 94 años, dijo que Trump estaba preocupado por el crecimiento de la economía China y expresó su preocupación de que «China se nos está adelantando».
Carter, que normalizó las relaciones diplomáticas entre Washington y Pekín en 1979, declaró que le había dicho a Trump que gran parte del éxito Chino se debía a su pacífica política exterior.
«Desde 1979, ¿sabes cuántas veces China ha estado en guerra con alguien?» preguntó Carter. “Ninguna, y nosotros hemos seguido en guerra.» Si bien es cierto que la última gran guerra de China -una invasión de Vietnam- tuvo lugar en 1979, su Ejército de Liberación Popular golpeó las regiones fronterizas de Vietnam con artillería y su armada combatió a su contraparte vietnamita en la década de 1980. Desde entonces, China ha estado en paz con sus vecinos y con el mundo.
Carter dijo que los Estados Unidos han estado en paz durante sólo 16 de sus 242 años como nación. Contando las guerras, ataques militares y las ocupaciones militares, en realidad sólo ha habido cinco años de paz en la historia de Estados Unidos: 1976, el último año de la administración de Gerald Ford, y 1977 a 1980, la totalidad de la presidencia de Carter. Carter se refirió entonces a los Estados Unidos como «la nación más belicosa en la historia del mundo», como consecuencia, dijo que, los Estados Unidos han obligado a otros países a «adoptar nuestros principios estadounidenses…»
Aunque en EU. prevalece la creencia de que el país casi siempre hace la guerra con fines nobles y en defensa de la libertad, la opinión pública mundial y los hechos reflejan un panorama muy distinto. La mayoría de los países encuestados en una investigación realizada en 2013 por WIN/Gallup, identificaron a los Estados Unidos como la mayor amenaza para la paz mundial. Además, una encuesta de Pew Research, en 2017, reveló que hay un número récord de personas en cada uno de los 30 países encuestados donde se ve el poder y la influencia de los Estados Unidos como una «amenaza mayor». Fuente: Jimmy Carter: Los Estados Unidos “La nación más belicosa en la historia del mundo”. Pressenza 03.05.2019 https://www.pressenza.com/es/2019/05/jimmy-carter-los-estados-unidos-la-nacion-mas-belicosa-en-la-historia-del-mundo/
Las guerras con la fabricación y venta de armas favorecen las ganancias por miles de millones de dólares al complejo armamentista mundial, sobre todo de Estados Unidos, lo que puede estar demostrado que las guerras tienen propósitos mercantiles. Esta industria de la muerte cuenta con su lobbys dedicados a cabildear en Washington los grandes presupuestos para financia las guerras “en la actualidad Ucrania e Israel con su genocidio en Gasa”
La Humanidad, Organizaciones para la Paz, Los Países El Consejo de Seguridad y la ONU hemos sido incapaces, Fallidos para lograr la Paz en Ucrania, Gaza y con ellas alcanzar la Paz Mundial.
Para lograre este primerísimo propósito de Paz Mundial. y ante la emergencia y riesgo de una escalada bélica nuclear que tenemos que evitar y para ello está más que justificado aplicar acciones drásticas resolutivas que nos lleven al logro de la Paz.
Ante la persistencia de guerras y consecuencias catastróficas a la humanidad y ya que EE.UU. es el país belicista número uno, hago la siguiente
PROPUESTA PARA LA PAZ
PROPONGO COMO IMPERATIVO CATEGÓRICO:
- Ya que EE.UU es el principal oponente para el logro de la paz, no hay otra alternativa que aplicar medida resolutiva como la propuesta de expulsarlo del Consejo de Seguridad y de la Organización de Las Naciones Unidas ONU por sus guerras, crímenes de guerra y de Lesa Humanidad, violaciones al derecho a la vida, a los derechos humanos y por impedir la PAZ mundial.
- Hasta cuando Estados Unidos se ponga en Paz, CESEN LAS GUERRAS Y ACTOS TERRORISTAS y logremos la Paz Mundial Perpetua y solo entonces se le permitirá a EE.UU. regresar a la ONU-
