Se fue mi musa, mi madre, mi hada.
Quedaron los ecos de voces y recuerdos
en un silencio perpetuo.
Quedó el dolor irreparable de un alma
que nunca volverá.
Conversaciones sin respuesta.
Solas las dos: mi mente y yo.

Se fue mi musa, mi madre, mi hada.
Quedaron los ecos de voces y recuerdos
en un silencio perpetuo.
Quedó el dolor irreparable de un alma
que nunca volverá.
Conversaciones sin respuesta.
Solas las dos: mi mente y yo.