Otro Mundo Es Posible

Un liderazgo para el siglo XXI

Situándonos ya en el ámbito educativo, la turbulencia, las presiones internas y externas, la complejidad de las variables, la competitividad… que lo condicionan ponen de nuevo sobre la mesa la necesidad de valorar y estudiar las características del tipo de liderazgo que debería plantearse para dirigir en una época de cambios acelerados y continuos. La sociedad cada vez más demanda centros eficaces, escuelas que respondan a las demandas y necesidad actuales de nuestra sociedad, que no tienen que ver con las que tenía hace unos años. Por todo ello, considero muy importante en el momento actual analizar qué tipo de liderazgo podría ser más interesante para dirigir en esta situación de cambio.

Situación de cambio

Nuestra sociedad se caracteriza por sus cambios continuos, rápidos y relevantes, de tal modo que en el ámbito educativo se trataría de liderar en una situación de constante cambio. Puedo hacer referencia a las siguientes variables:

Nos encontramos con una nueva generación de alumnos, lo que Bill Gates denomina la generación “i” (información e internet). Siguiendo las propuestas de Manuel Castells (1999), en la formación de esta generación podremos lograr que esté “desinformada” (sólo entiende imágenes), “sobreinformada” (exceso de información sin selección ni comprensión) o “informada” (seleccionan, ordenan y comprenden la información).

Hay que rediseñar toda la educación. No se trata de formar personas con un alto nivel de conocimientos, sino que habrá que formarlas con un alto nivel de educación y una gran adaptabilidad, personas con altas habilidades y con ideas. Valores como la autonomía personal, creatividad, innovación serán universales en la nueva sociedad de la información.

El poder está en el dominio y acceso a la información. El dominio de la información y la tecnología determinan el dominio del poder.

Las múltiples aplicaciones de las nuevas tecnologías que empiezan a introducirse en las aulas está cambiando radicalmente la forma de aprender y de enseñar.

El poder está en el dominio y acceso a la información. El dominio de la información y la tecnología determinan el dominio del poder

Los profesores están dejando de lado su faceta de «meros transmisores de conocimiento o de información» para cumplir el papel de «conductores de alumnos»: Les enseñarán a seleccionar los contenidos relevantes, a asimilarlos, a interrelacionarlos y a ponerlos en práctica. Esto hace que se tenga en cuenta cada vez más las habilidades más parecidas a las que se necesitan fuera del mundo educativo.

Los materiales están cambiando de formato. Como nos dice Susana Pérez (Pérez, 2000) “el peso de las mochilas escolares se aligerará al sustituir libros por disquetes y CD-ROM”.

Se está produciendo una gran diversificación de la población con diferentes culturas y etnias. Se está desarrollando una ruptura de las fronteras culturales y lingüísticas. El aumento de los alumnos procedentes de distintas culturas, la multiculturalidad de las aulas del futuro hace necesario replantear los objetivos de la educación.

La movilidad real y virtual de los estudiantes va a ser un hecho sin precedentes en nuestro mundo.

Se está concretando ya un fenómeno denominado “glocalismo”, que engloba a la globalización y al localismo. En la línea del discurso de Manuel Castells, controlamos más nuestras vidas, pero no el contexto ni los marcos en que se desarrollan. Se está produciendo ya un sustancial cambio del entorno educativo. Nace una nueva concepción de la escuela, más abierta, disponible más horas. El propio concepto de escuela como espacio natural va a ser superado por múltiples y diferentes espacios. La idea de “Home schooling” que va tomando cuerpo en Estados Unidos como alternativa a la escuela tradicional puede cambiar los parámetros de la educación. El papel de los padres gana importancia en casa y en la escuela. La desaparición del tiempo educativo concebido como horario escolar y el incremento de las posibilidades de realizar trabajos desde casa hará que los padres deban asumir el papel de conductores de sus hijos.

“el peso de las mochilas escolares se aligerará al sustituir libros por disquetes y CD-ROM”

El aprendizaje se está convirtiendo en continuo, produciéndose un cambio de las etapas y edades del aprendizaje. Los títulos se universalizarán -uno de los objetivos actuales del Espacio Europeo Superior- y desaparecerá la necesidad de convalidaciones ad hoc.

Los contenidos van a ser más prácticos e interrelacionados. Primará el conocimiento sobre la información y cobrarán relevancia la creatividad, la interpretación de la información, la capacidad de trabajo en grupo, de acuerdo y cooperación, y la tolerancia, siempre en convivencia con las habilidades clásicas. Las técnicas de mera reproducción mecánica de conceptos van perdiendo importancia.

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El liderazgo transformacional

Por todas estas razones apuntadas, entiendo que las escuelas también necesitan cambiar y, a través de este cambio, conseguir mejorar y desarrollarse, y para eso necesitan un liderazgo adecuado. El liderazgo que propongo es el que denominamos liderazgo transformacional, que implica el incremento de las capacidades de los miembros de la organización para resolver individual o colectivamente los diferentes problemas y lo que entiendo como toma de decisiones. El liderazgo transformacional representa la cultura del cambio, el agente transformacional de su cultura organizativa.

Partiendo de los trabajos de Bernard M. Bass y de la investigación que realicé estos últimos años, puedo indicar siete variables que determinarían este liderazgo.

Referencias bibliográficas

Bass, B.M. (1985): Leadership and performance beyond expectations. New York: Free Press.

Castells, M. (1999): La era de la información: economía, sociedad y cultura. Madrid: Alianza Editorial.

Pérez de Páblos, S. (2000): La educación que viene. El País Digital. (17, 01, 2000)

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