«Un estomago hambriento no escucha razones”.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)
Es urgente que se aborden las causas estructurales que dan origen al desequilibrio del sistema agrícola internacional. Los gobiernos y las organizaciones internacionales están reaccionando de manera correctiva, y no de manera preventiva. Es decir, las soluciones que se están dando a esta problemática responden a factores coyunturales –de inmediatez- y no de estructura.
El panorama mundial del sector alimenticio es desolador. Casi mil millones de habitantes padecen hambre en el mundo. Y esta cifra no parece disminuir, sino por el contrario, en algunas regiones desfortunadamente va en aumento (1er ODM).
Los retos a futuro son enormes. En los próximos 50 años, será necesario que la producción agrícola mundial aumente un 80%. Tan solo en los países en vías de desarrollo, el aumento deberá ser de un 100% en la producción para satisfacer el suministro de alimentos para una población en permanente crecimiento.
En esta tesitura, es urgente promover que los países con bajos ingresos destinen mayores recursos a la agricultura, ya que los gastos presupuestarios representan alrededor del 5% y deberían alcanzar un mínimo del 10%, según estimaciones de la FAO.
Resulta inverosímil que en el mundo la inversión privada nacional y extranjera en agricultura represente 140.000 millones de dólares, mientras que la inversión en armamento asciende a un billón y medio de dólares anuales. Preocupa que por subvenciones y protecciones arancelarias a favor de los biocombustibles, 120 millones de toneladas de cereales -que pueden ser utilizadas en consumo humano- sean utilizadas para el sector transporte.
Debemos afrontar con decisión y mayor dinamismo la problemática agrícola y alimentaria mundial. No es suficiente gestionar la crisis de forma adecuada y pertinente, sino que debemos prevenir escenarios catastróficos. Es urgente que aceleremos el paso, y pasar de los discursos y las promesas a las acciones concretas y a los proyectos concluidos. De lo contrario, la paz mundial estará en vilo en un planeta que pasará de tener 6 900 millones de habitantes actualmente a 9.100 millones en el año 2050. El tiempo apremia. Debemos actuar de inmediato.
aaaaa
Por Alejandro Guerrero Monroy – Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa. Universidad Anáhuac México Norte.
«Un estomago hambriento no escucha razones”.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)
Es urgente que se aborden las causas estructurales que dan origen al desequilibrio del sistema agrícola internacional. Los gobiernos y las organizaciones internacionales están reaccionando de manera correctiva, y no de manera preventiva. Es decir, las soluciones que se están dando a esta problemática responden a factores coyunturales –de inmediatez- y no de estructura.
El panorama mundial del sector alimenticio es desolador. Casi mil millones de habitantes padecen hambre en el mundo. Y esta cifra no parece disminuir, sino por el contrario, en algunas regiones desfortunadamente va en aumento.
Los retos a futuro son enormes. En los próximos 50 años, será necesario que la producción agrícola mundial aumente un 80%. Tan solo en los países en vías de desarrollo, el aumento deberá ser de un 100% en la producción para satisfacer el suministro de alimentos para una población en permanente crecimiento.
En esta tesitura, es urgente promover que los países con bajos ingresos destinen mayores recursos a la agricultura, ya que los gastos presupuestarios representan alrededor del 5% y deberían alcanzar un mínimo del 10%, según estimaciones de la FAO.
Resulta inverosímil que en el mundo la inversión privada nacional y extranjera en agricultura represente 140.000 millones de dólares, mientras que la inversión en armamento asciende a un billón y medio de dólares anuales. Preocupa que por subvenciones y protecciones arancelarias a favor de los biocombustibles, 120 millones de toneladas de cereales -que pueden ser utilizadas en consumo humano- sean utilizadas para el sector transporte.
Debemos afrontar con decisión y mayor dinamismo la problemática agrícola y alimentaria mundial. No es suficiente gestionar la crisis de forma adecuada y pertinente, sino que debemos prevenir escenarios catastróficos. Es urgente que aceleremos el paso, y pasar de los discursos y las promesas a las acciones concretas y a los proyectos concluidos. De lo contrario, la paz mundial estará en vilo en un planeta que pasará de tener 6 900 millones de habitantes actualmente a 9.100 millones en el año 2050. El tiempo apremia. Debemos actuar de inmediato.
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Por Alejandro Guerrero Monroy – Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa. Universidad Anáhuac México Norte.