Otro Mundo Es Posible

La otra vida tardará en resurgir de las cenizas

Cala de Benirrás – Google maps

Benirràs es una pequeña cala situada entre acantilados y colinas coronados de pinos, en el municipio de Sant Joan de Labritja. El lugar se ha hecho conocido por los grupos que tocan tambores al caer el sol. Este espíritu “hippie” fue interrumpido por un incendio provocado, según las autoridades, por una negligencia en una cueva cercana a la zona de aparcamientos.

Si bien se ha podido controlar, que no es lo mismo que extinguir, se han quemado más de 350 ha de superficie, principalmente boscosa. Las tareas se han visto dificultadas por los cambios del viento, el tipo de terreno, las pendientes, la vegetación, las altas temperaturas y la baja humedad.

Las áreas quemadas pierden mucho valor paisajístico, pero es un hecho que en los ecosistemas mediterráneos el fuego ha modelado el paisaje. Muchas especies se han adaptado y han generado defensas naturales contra los incendios: el alcornoque presenta una corteza muy gruesa y aislante, el roble tiene gran capacidad de rebrote, otras especies desarrollan raíces profundas o tienen semillas con cubiertas duras. Incluso especies como el pino blanco, rico en resinas, dependen del fuego para su propagación y suelen ser los primeros colonizadores del espacio quemado. Cuando llegan a una determinada altura crean condiciones para que nuevas especies puedan crecer.

De cualquier manera, la naturaleza está preparada para defenderse ante los incendios naturales, pero no tiene la suficiente capacidad de respuesta ante los incendios causados por el hombre y las consecuencias pueden ser devastadoras. Los daños provocados por los incendios se suelen medir en términos de la población, sobre todo si hay pérdidas de vidas o si las personas sufren quemaduras o inhalan humo. Además, se toma en cuenta la pérdida económica que se origina al quemarse edificaciones y afectarse las actividades productivas.

Se consideran los bienes, pero muchas veces se dejan de lado los elementos que conforman los ecosistemas y sus funciones:

Los daños sobre la naturaleza, el paisaje y la biodiversidad son muy grandes y no todas las aves son como el fénix. Ahora la zona debe ser limpiada para poder volver a ser reforestada, pero no será tan sencillo. Desde las diversas entidades especializadas en Medio Ambiente de Ses Illes se ha confirmado que los pinos tardarán al menos 15 años en llegar a los 2 metros de altura, y 20 años si queremos volver a ver la zona natural protegida tal y como estaba.

Y mientras tanto los habitantes de Benirràs ya han vuelto a sus casas, y los turistas han regresado a las playas. Los tambores suenan y seguirán sonando cuando se pone el sol.

Ana Alcázar, responsable del área social de Acciónatura.org

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