Pocos años después, trasladarse a la barcelonesa escuela de Llotja para continuar sus estudios de arte y, años más tarde, en 1954, gracias a una beca, se traslada a la École du Louvre, en París, para culminar su preparación artística consolidando el rigor academicista clásico con la estética moderna. Tras su etapa en París, completó su itinerario europeo viajando por Italia para continuar estudiando el arte clásico y, especialmente, el Renacimiento. En Roma se centró, principalmente, en el estudio de los frescos clásicos y la pintura mural que, posteriormente, aplicaría al regresar a Cataluña en la realización de sus murales en la Seu d`Urgell, Vic, Ripoll y Olot.

Los primeros pasos profesionales del pintor Vilà Moncau fueron empleos técnicos en el taller de restauración de obras de arte de Baldirà. En dicho taller, fue adquiriendo destrezas manuales en el tratamiento de distintos materiales y en la pintura tradicional, fundamental para sus pinturas, especialmente, murales. También, en esta época, finales de la década de los años treinta y principios de los años cuarenta del siglo XX, asistía a las sesiones de dibujo al natural del famoso Círcle Artístic de Sant Lluc. A partir de este periodo, Vilà Moncau, comenzó a realizar, ilustraciones, dibujos y grabados para encargos comerciales, incluyéndose en folletos, programas de eventos culturales locales y publicaciones periódicas de la comarca de Osuna y Barcelona.

Dentro de su trayectoria artística, cabe destacar, eso sí sin  abandonar nunca el figurativismo, una primera etapa, la más larga y prolífica, que podríamos denominar de Realismo Poético, con otra posterior, ya en plena madurez artística denominada Subrealista Onírica. Veamos, a grandes rasgos, sus características principales.

ÓLEO SOBRE TABLA. TÍTULO. CALLE DE ÁMSTERDAM. F. S. XX. Col. Part. Benedicto Cuervo

     1º. Etapa. Realismo Poético o Lírico. (Finales de la década cuarenta hasta finales de la década de los sesenta). Surge tras la formación inicial en Vic y Barcelona y se extiende hasta 1968. En 1946 una serie de pintores, escultores y personas de diversos ámbitos culturales de Vic, crean el denominado el Grup dels Vuit (Grupo de los 8 de Vic), siendo Vilà Moncau uno de sus fundadores en los que se encontraban, entre otros, Josep Ricart i Rial (escultor y grabador), Joan Furriols (escultor y artista plástico) y Josep Vernis (pintor, escultor y grabador) junto con otros pintores y colaboradores locales de la comarca de Osuna que completaban los ocho integrantes del colectivo. Este grupo nace con la intención de renovar las artes, excesivamente academicistas, imperantes en la posguerra española y catalana. Más allá de las obras individuales impulsaron exposiciones colectivas, encuentros culturales y conferencias críticas en Vic.

Aunque tenían cierta libertad en la composición de sus obras artísticas, caben destacar algunos rasgos en común en el Grup dels Vuit, como podrían ser, la apuesta por la pintura figurativa frente al auge del informalismo, la atmósfera emocional frente al detalle físico o no buscar la mímesis o reproducción exacta de la realidad. Joan Vilà Moncau se muestra cómodo en este Grupo y permanece en él desde su fundación, en 1946, hasta su desaparición en 1960.

Algunas de las características de las obras de Joan Vilà Moncau serían las siguientes:

1º. La aparición de la figura humana de corte costumbrista. Así, Vilá Moncau hará una serie de obras, especialmente acuarelas, en las que refleja a mujeres dialogando en la calle con sus trajes tradicionales catalanes o incluso de otros países europeos (Holanda, Bélgica, Francia). Una segunda serie similar pero centrándose en el trabajo rural. Así vemos a campesinas y campesinos trabajando en las diversas faenas agrícolas en las que el pintor Moncau ejecuta sus composiciones desde una sólida base académica dibujando el contorno de la figura pero sin que sea rígida o encorsetada la composición de la obra, buscando el movimiento y los pliegues en el ropaje.

2º. Paisaje urbano cotidiano. Vilà Moncau, en sus obras, busca las calles más antiguas y emblemáticas de las ciudades dentro de un contexto cotidiano donde, en estos casos, las figuras humanas pasan a un segundo plano (son muy pequeñas y alejadas del primer plano) y en diálogo con una amiga o con el tendero del barrio. Moncau, pretende captar un instante de la vida cotidiana de la gente en la calle, entre callejones estrechos y edificios antiguos.  Esto se refleja en obras realizadas en su estancia en París, Ámsterdam, Roma o en la misma Barcelona.

3º. Otra de las características de las obras del pintor catalán sería la luminosidad tamizada en sus composiciones pictóricas. Vilà Moncau, no pretende proyectar una luminosidad que “ciegue” al espectador sino que contribuye con ella, mediante el empleo de colores de tonos pastel o terrosos, a aportar sosiego y tranquilidad a sus obras buscando, así, la tranquilidad y sosiego en el espectador a través de sus composiciones.

4º. Por último, Vilà Moncau busca en sus obras, una estructura geométrica-lineal como se puede apreciar en las fachadas de los edificios antiguos de las ciudades que representa en sus pinturas y grabados. El trazo lineal y limpio es evidente y no solo en las fachadas sino en las calles, parques y riberas de los ríos o mares.

 

ACUARELA DE VILÁ MONCAU. MEDIADOS S.XX. Col Part. Benedicto Cuervo

   2º. Etapa. Subrealismo Onírico o Realismo Mágico. (Década de los setenta hasta PP. S. XXI). Es la etapa de plena madurez del pintor catalán y coincide, prácticamente, con el traslado de Vilà Moncau a Olot, en 1970, para hacerse cargo de la dirección de la Escuela de Bellas Artes de Olot. Podríamos decir que, en esta segunda etapa de su trayectoria pictórica, el pintor catalán pasó de la contemplación del mundo exterior a la exploración del imaginario interno. En esta segunda etapa se puede percibir algunos cambios respecto a la anterior.

1º. El pintor, Vilà Moncau, cambia del paisaje observable hacia escenarios atemporales, simbólicos u oníricos. Los objetos o figuras reales se descontextualizan o yuxtaponen de forma enigmática, creando ciertas atmósferas misteriosas en donde conviven la realidad y la fantasía.

2º. La luz adquiere una cualidad teatral o irreal con sombras más amplias y contrastadas con gamas cromáticas más frías para que el espectador se meta dentro de un sueño o de un espacio fuera del tiempo.

3º. Moncau rompe con el espacio convencional y juega con perspectivas alteradas, vacíos inquietantes y proporciones no naturales para sugerirnos que la escena responde a las leyes de la mente y la memoria antes que a las de la física.

Además de pintor y grabador, Vilà Moncau, realizó una serie de murales relevantes en las décadas de 1950 a 1980, tanto en edificios religiosos como civiles en Cataluña. Caben destacar los siguientes:

Murales religiosos.

o Fresco de la Virgen del Carmen en la Iglesia de los Carmelitas de Vic.

     o Mural del presbiterio de la Ermita de Sant Jaume de Tuixèn, concebido para enmarcar el retablo gótico de Santa María.

 o Pintura mural  en la iglesia de San Cugat d`Ivorra.

o Retablos y pintura mural en la capilla de Santa Eulalia en Cardona.

Murales civiles.

  • Mural de Sant Jordi para el Palau de la Generalitat de Catalunya, en Barcelona.
  • Murales en el Parador Nacional de Vic, ubicado en el embalse de Sau.

Vilà Moncau también realizó obras decorativas y pinturas murales de gran formato en otras localidades catalanas como en Olot, Ripoll o Seu d`de Urgell.

Este tipo de proyectos de grandes obras mantienen la identidad del artista como en obras suyas de menores dimensiones tales como: El realismo figurativo y lírico con una composición de las figuras cuidadas que huyen de la abstracción, respeto espacial del edificio intervenido, integración arquitectónica de sus murales en el espacio adecuado y el uso preciso de la luz empleando tonos suaves con armonía del color tanto para frescos como en murales.

A lo largo de su dilatada carrera artística que se prolongó durante más de setenta años, Vilà Moncau, hizo gran cantidad de exposiciones, la mayor parte de ellas en Catalunya, (sin olvidarnos de sus dos exposiciones en París y otras dos en N. York). Veamos en este cuadro algunas de las más destacadas.

A lo largo de su larga trayectoria artística y académica (fue durante 17 años director de la Escuela de Bellas Artes de Olot desde 1970 hasta 1987), el pintor catalán consiguió una serie de premios y distinciones. Sin lugar a dudas el más importante de todos fue la Creu de Sant Jordi (1991), otorgada por la Generalitat de Catalunya como reconocimiento a su obra pictórica y a su labor como dinamizador cultural y docente (hemos de tener en cuenta que Vilà Moncau, era afiliado a Convergencia i Unió y había sido Concejal de Cultura por dicho partido en Olot y estaba de Presidente Jordi Pujol en la Generalitat). Con anterioridad a este galardón, el pintor catalán, había conseguido tres terceros premios en la Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, celebradas en Madrid, en 1957, Barcelona, en 1960 y también en Madrid, en 1968. Otros premios y distinciones fueron Osonenc d`Any (1992) en la localidad de Osuna al reconocimiento de su trayectoria internacional como artista nacido en Vic y la medalla de Oro de la ciudad de Olot por su aportación al arte de la Garrotxa y por haber sido director de la Escuela de Arte de dicha localidad.

VILÁ MONCAU. TÉCNICA MIXTA. CALLE DE PARÍS. (1988). Col Part. Benedicto Cuervo

Las críticas a la obra de Vilà Moncau han sido, en general, muy positivas como lo confirman eminentes críticos de arte. Para Daniel Giralt-Miracle, crítico de arte y exdirector del Museo Contemporáneo de Barcelona (MACBA):

“ Vilà Moncau no es un pintor que simplemente retrate lo que ve, sino que depura la realidad hasta dejar la esencia poética de las formas. Hay en sus obras una serenidad que convierte la luz y el silencio en los auténticos protagonistas de la composición”.

Para Francesc Miralles, historiador del arte:

“ Frente a la eclosión de la abstracción radical de su época, Vilà Moncau reivindicó la permanencia del dibujo y del volumen. Su figuración jamás fue rancia ni académica…”

Por último, Josep Corredor-Matheos, poeta y Premio Nacional de Poesía, además de crítico de arte, dice de Vilà Moncau que:

“En las vistas urbanas-sea una calle solitaria, una fachada encalada o un rincón de Venecia- se respira un tiempo suspendido. Es una pintura del silencio donde la luz no ilumina objetos, sino que revela estados del alma”.

Juan Vilà Moncau murió el 16 de septiembre de 2013 a los 89 años de edad. El funeral se ofició en la Iglesia Parroquial de Sant Roc, en la localidad de Olot para, posteriormente, trasladar sus restos mortales al