Leovigildo: espada, cetro y corona
Entre los pueblos surgidos tras la caída de Roma, los godos fueron quienes asumieron con mayor profundidad su herencia. No destruyeron el mundo romano, al contrario adoptaron sus modelos militares y administrativos, fijaron por escrito su derecho tradicional en latín —como demuestra el Código de Eurico— y sustituyeron gradualmente su lengua germánica por el latín vulgar, eje de la vida política y cultural.
