Nació en Madrid pero de muy niño su familia se trasladó a Cataluña por motivos de trabajo de su padre. Durante unos 16 años vivió en las localidades de Olot y Figueras donde trascurriría su infancia y primeros años de juventud. Como sus padres tenían inquietudes culturales, pronto matricularían al joven Florit en la Escuela de Artes y Oficios de Figueras bajo la dirección del pintor Juan Núñez Fernández, en donde coincidió con Dalí, unos años mayor que Florit, en el curso 1921-22, cuando éste tenía 12 años y Salvador Dalí ya había cumplido los 17.
Al finalizar dicho curso, en junio de 1922, Dalí, prepara el ingreso durante ese verano en Figueras para, al aprobarlo, trasladarse en octubre de ese mismo año, a la capital de España y continuar su aprendizaje en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando e instalarse en la Residencia de Estudiantes donde entabló amistad con el poeta García Lorca y Rafael Alberti o el cineasta Luis Buñuel. También se verían alguna que otra vez, Florit y Dalí, en el entorno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando pero sin entablar ninguna relación de amistad. Curiosamente, Salvador Dalí, fue expulsado de dicha Institución mientras que Florit terminó sus estudios en la Academia de San Fernando, en 1930, e incluso realizó la especialidad de grabado con Esteve Botey. Otros compañeros de ambos pintores internacionales que coincidieron con ellos bajo la dirección del pintor Juan Núñez, en Figueras, fueron: Joan Sutrà Viñas, quien sería pintor e historiador del arte y Marià Baig i Minobis, pintor y animador cultural de Figueras, años más tarde.
José Luis Florit, nada más finalizar sus estudios en la prestigiosa academia madrileña, realiza su primera exposición, conjuntamente con su compañera de estudios artísticos, Remedios Varo, organiza- da por la Unión de Dibujantes de Madrid.
Como José Luis Florit era uno de los alumnos más aventajados de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, poco tiempo después, en 1935, dicha institución le concede una beca para ampliar sus conocimientos artísticos en París. Allí, el pintor Florit, conoce más sobre los nuevos conceptos artísticos vanguardista que ya estaban en plena efervescencia en la capital francesa y los trasladará, a su modo y manera, en sus posteriores obras.

Dibujo a lápiz y clarión. Título. Joven circense. MM. S.XX. Col. Par. Benedicto Cuervo
Pocos meses después de volver a España estalla la Guerra Civil española. José Luis Florit, como muchos artistas en ese momento, ve interrumpido su trabajo artístico y sobrevive realizando viñetas, dibujo gráfico en la prensa y realizando ilustración publicitaria comercial. Se sabe que no intervino activamente apoyando a uno de los dos bandos en el conflicto. No fue un destacado militante político ni estuvo en la primera línea como propagandista ideológico ni a favor de la República española ni en el bando franquista.
Finalizada la contienda, en 1939, se traslada a Barcelona para casarse con Francisca Labarta. Su padre Francesc (pintor y diseñador) pertenecía a una saga familiar de artistas de notable tradición artística e intelectual perteneciente a la burguesía catalana y muy conocidos en Barcelona. Cuando abre de nuevo sus puertas el Diario de Barcelona (expropiado por la República española) y vuelve a manos de sus antiguos propietarios, se producen una serie de cambios en la dirección del diario controlado por la censura franquista. José Luis Florit Rodero, al no haber tenido ninguna responsabilidad con el anterior régimen político republicano y estar emparentado con una buena familia de la burguesía catalana, además de haber realizado varias exposiciones como pintor de cierto prestigio, en Madrid y Barcelona, y conseguido algunos premios, es nombrado, en 1940, Director Artístico del Diario de Barcelona cargo que ostentará hasta 1952 cuando deja dicho cargo para dedicarse a la pintura mural.
Tras una fructífera etapa pictórica de muralista en Madrid y Barcelona durante la década de los cincuenta y sesenta del siglo pasado donde consiguió algunos premios en certámenes nacionales e internacionales, en 1969, toma la decisión de ir a vivir a París definitivamente hasta su muerte, en el año 2000.
Dentro de su larga trayectoria artística podemos diferenciar, al menos, tres etapas dentro de su evolución pictórica. La primera iría desde su primera exposición con su compañera Remedios Varo, en Madrid (1930), de dibujos e ilustraciones hasta 1952. La segunda etapa comenzaría desde dicho año hasta 1969 (con su traslado definitivo a París), donde se dedica a la pintura mural. La tercera y última etapa, abarcaría las tres últimas décadas de su vida, se iniciaría en 1969 hasta el año 2000.
A continuación, veamos, a grandes rasgos, cada una de estas etapas de su evolución artística y sus principales características:
1º. Etapa inicial. (1930-1951). Es su periodo de juventud y primera madurez. Sus obras se caracterizan por:
- Busca una figuración renovada de raíz clásica tradicional con algunos enfoques posvanguardistas, manteniendo un respeto riguroso por el dibujo, la estructura compositiva y el volumen formal.
- Sus temas principales orbitan en torno a las escenas cotidianas y paisajes urbanos. Así, Florit, se recrea pintando o dibujando parques, calles, cafés y escenas de género. En su etapa inicial se aprecían, en sus multiples obras, ciertos aires costumbristas con evocación histórica y tratamiento de tipos “a lo goyesco”.
- El tratamiento de la luz, en sus obras, es amable y luminosa. La paleta de Florit, en su primer periodo, se caracteriza por el uso de tonos que reflejen, ampliamente, la luminosidad de la obra, además de armónicos y matizados. Predominan, en su paleta, los colores ocres, terrosos y verdes suaves que otorgan una atmósfera apacible a la composición.
- La pincelada fluida y expresiva será otra de las características distintivas del pintor madrileño. Este tipo de pincelada iba acompañada de una notable soltura en el dibujo y acuarela. Florit combina el rigor formal y la geometría espacial con una factura ágil, fruto de su trabajo como ilustrador y dibujante en prensa, revistas de época, marcas publicitarias e incluso desde su cargo de director artístico del Diario de Barcelona.
Ya a principios de su primera etapa inicial, en 1930, funda el grupo Artistas de Acción al que se adhieren otros artistas jóvenes como él, son los casos de: Remedios Varo, Rosario de Velasco, Marisa Pinazo, Modesto Ciruelos, Horacio Ferrer, Cristóbal González, Mariscal y Ricardo Summers, entre otros. Era un colectivo de artistas jóvenes que exponían conjuntamente en salones independientes de Madrid fuera de la órbita oficial. Todos ellos compartían una visión clara como era el romper con la rigidez del arte oficial y renovar la pintura frente al academicismo imperante en aquel entonces en Madrid.
- Etapa de plena madurez y composición de murales. (1952-1960). No se conocen representaciones murales del artista Florit Rodero y permanecen no catalogadas en instituciones y espacios arquitectónicos privados de Madrid y Barcelona. Se sabe de su existencia por bocetos previos que hizo el artista madrileño antes de enfrentarse a la obra monumental como lo testifican sus series de “ Composición figurativa: El ritmo mural”.
En estos enormes paneles, José Luis Florit, representaba figuras alegóricas y escenas del mundo del trabajo, como el esfuerzo humano, las profesiones, labores fabriles, la música e incluso actividades cotidianas. El cuerpo humano, presentado generalmen te en grupo con movimientos dinámicos constituía el eje central de sus paneles de hormigón, yeso o piedra. Esta composición figurativa la realizaba con formas planas no tridimensionales buscando dialogar con la propia arquitectura del lugar.

Dibujo a lápiz y clarión. Título. Joven circense. MM. S.XX. Col. Par. Benedicto Cuervo
Las gamas de colores eran sombrías y terrosas, predominando los ocres, grises, sienas y pardos. No existe una fuente lumínica naturalista que genere sombras sino que éstas eran homogéneas y difusas, con el propósito de articular las zonas de color en lugar de crear un volumen figurativo realista sino que, al contrario, Florit, buscaba la estructura geométrica, mediante la repetición de líneas paralelas, diagonales y esquemas de perspectivas planas.
En definitiva, las figuras en los murales del pintor madrileño se disponen de forma rítmica lineal buscando dialogar con la propia arquitectura que sostiene el mural en lugar de buscar un efecto tridimensional.
- Etapa. Final de madurez artística y vejez. Residencia en París (1961-2000). Después de casi una década dedicado a la realización de murales, José Luis Florit, vuelve a trabajar, con más asiduidad, con el caballete para continuar con sus obras en óleo y acuarela, sin olvidarnos del dibujo y, en menor medida, obra gráfica.
En su última etapa artística, Florit Rodero, va a experimentar algunos cambios significativos en sus obras artísticas respecto a sus etapas anteriores como son:
- Brusca evolución y libertad expresiva tanto en el concepto como en la evolución formal de sus obras. Abandona el academicismo y la rigidez de su primera etapa para adentrarse en una pintura más libre y espontánea.
- Sus pinceladas son más pastosas y sueltas realizando una simplificación de las figuras humanas. En lugar del detallismo, Flotit Rodero, optó por la simplificación y esquematización de las figuras en sus composiciones pictóricas.
- Adoptó una gama más cromática, más vibrante y contrastada, alejada de las tonalidades planas y matizadas que exigía las obras murales. La luz pasó a integrarse de forma más dramática y atmosférica en sus composiciones, especialmente de paisajes, teniendo en cuenta el lugar y hora en que lo estaba representando.
- En esta etapa final del pintor madrileño el paisaje será el eje central de sus obras pictóricas, se convirtió en su tema central incluyendo la figuración humana alejada del primer plano, en muchos casos, y siempre buscando la síntesis lineal y de color.
A principios de 1970, Florit, deja de residir en España y se traslada a la ciudad de París para abrirse más a las nuevas corrientes artísticas y buscar una mayor proyección internacional aunque periódicamente pasaba temporadas en España para hacer bocetos de sus puertos (del Cantábrico o de Barcelona y su entorno) o de paisajes naturales y pueblos del entorno vasco o de los pirineos catalanes que luego concluiría en su domicilio parisino del Barrio Latino donde vivía y tenía su taller. De esta época de finales del siglo XX, son también sus famosos cuadros al óleo pintando el río Sena, sus puentes, orillas y edificios próximos y las ramblas y edificios emblemáticos de Barcelona.
Sabemos que José Luis Florit se relacionaba con los pintores y artistas de la Segunda Escuela de París y de la colonia de pintores españoles afincados en el barrio de Montparnasse y sus alrededores. Entre los pintores que tenía una mayor relación con Florit estaban, Antonio Clavé, Orlando Pelayo y Hernando Viñes, entre otros.
José Luis Florit Rodero realizó más de veinte exposiciones individuales y bastantes más colectivas. Veamos en esta tabla algunas de ellas:
El pintor madrileño José Luis Florit Rodero consiguió varios premios a lo largo de su dilatada carrera artística entre los que destacarían la tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, en 1934 y la segunda medalla en la misma Institución, en 1936. Además, también consigue, años después, la medalla de bronce en la Bienal Internacional de Zaragoza, en 1967, y el Premio de la Fundación Estrada Saladich, en 1969.

Óleo sobre lienzo. Título Puerto cantábrico. Ca. 1980. Col. Part. Benedicto Cuervo
Los críticos de arte de la época apreciaban la obra de Florit Rodero. Fernando Gutiérrez, era uno de los máximos validores del pintor madrileño y decía de él que:
“Lograba dotar a las escenas cotidianas de una atmósfera suspendida en el tiempo, casi irreal, que convertía el costumbrismo en poesía pura”.
Para el crítico de arte, Manuel Sánchez Camargo:
“Florit Rodero es un pintor de una solvencia plástica extraordinaria, que domina la composición y el dibujo con una firmeza impecable, logrando en sus figuras y paisajes una atmósfera serena donde la luz y la materia pictórica se funden en perfecta armonía”.
Para el también crítico de arte José Camón Aznar, Florit Rodero es:
“Un pintor de finísima sensibilidad, que sabe captar la poesía del paisaje y de la figura con una maestría técnica impecable y una paleta de matices vibrantes y matizados, donde la luz se convierte en el verdadero vehículo de la emoción pictórica”.
Por último, la galería Art Andorra dice del pintor madrileño:
“El prolífico artista José Luis Florit Rodero representa una de las trayectorias más sólidas, versátiles y técnicamente depuradas de la figuración española del siglo XX, heredero de un absoluto rigor en el dibujo anatómico y la disciplina lineal…”.
Algunos críticos de arte achacaban a la obra de Florit Rodero sus acusados giros de estilo (pasando de la figura académica, en su primera época al muralismo ornamental y, al final, al apunte sintético/expresionista, lo que le resta un sello personal de identidad Otros críticos de arte moderno reprocharon a Florit, el mantenerse al margen de los movimientos rupturistas de posguerra (como el informalismo o el expresionismo abstracto), tachando su propuesta de excesivamente academicista, amable y decorativa.
Sus obras se encuentran en múltiples museos e instituciones públicas como: El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Biblioteca Nacional de España, el Museo Nacional de Arte de Cataluña y el Museo de la Garrotxa, en Olot, además de otras instituciones públicas y privadas no solo en España sino en Europa y América.
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