Alfredo Enguix creció con su familia en el Paseo de las Delicias, muy cerca de la estación de Atocha. Durante la Guerra Civil española, Alfredo Enguix era un niño de poco más de seis años y tuvo que aprender las primeras letras y números en su casa. Finalizada la Guerra Civil, cursó el Bachillerato superior tras aprobar el ingreso en la Academia de Atocha. También estudió, durante tres años, en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, asistiendo a clases de Artes Aplicadas y Dibujo del Natural en el Círculo de Bellas Artes, recibiendo formación de maestros de la talla de Rafael Pellicer y Agustín Segura.

En 1946, comenzó a trabajar en una empresa dedicada a la elaboración de carteles publicitarios y para películas de cine. Pocos años después, a principios de los cincuenta del siglo pasado, pasó a formar parte de la empresa “Hijos de Valeriano Pérez”, dedicados de pleno a la cartelería publicitaria. Colabora también, con dibujos de todo tipo, en el Diario de Madrid, ilustrando a futbolistas y ciclistas, trabajando junto al carterista Fernández-Zarza Pérez (JANO). Sus últimos años en la capital de España los pasó trabajando en la empresa Ferman como Jefe de Estudio en el ámbito del dibujo, la cartelería y la publicidad.

En 1951, participó por primera vez, con tan solo 21 años, en una exposición colectiva patrocinada por el filósofo, escritor y crítico de arte Eugenio D´Ors, en el Salón de Otoño de Madrid con dos cuadros al óleo de mediano tamaño, uno representando a su padre y el otro su primer autorretrato (ver la imagen de la foto del autorretrato, Colección particular de Benedicto Cuervo). Será en este mismo Salón de Otoño, años más tarde, cuando Alfredo Enguix conseguirá varias medallas y distinciones como reconocimiento a su obra.

El traslado de Alfredo Enguix desde Madrid hacia Asturias se produce a finales del año 1956, y no se debió a un motivo estrictamente artístico sino laboral al aceptar una oferta de publicista en la sucursal Gisbert, en Oviedo, alternando su trabajo con la pintura en su tiempo libre. En esta empresa ascenderá de categoría en poco tiempo llegando a ser subdirector de la misma en 1961 antes de vincularse a otras firmas publicitarias como Brun y Zuazua de gran prestigio en la ciudad de Oviedo. En estas dos empresas de publicidad trabajó Enguix durante bastantes años (desde mediados de la década de los sesenta a mediados de los setenta del siglo pasado) en ambas como director.

Posteriormente, Alfredo Enguix trasladará su residencia de Oviedo a Gijón en 1975 y en esta ciudad costera asturiana residirá durante décadas hasta su fallecimiento dejando todos los cargos en la empresa Zuazua para dedicarse a la pintura de forma única y profesional. En esta última ciudad asturiana realizó su segunda exposición individual (la primera fue meses antes en Oviedo) en el Real Instituto Jovellanos, en 1960. Es en Gijón donde realizó la mayor parte de su obra de madurez y donde falleció en 2018.

Öleo sobre lienzo. Título, Yeguada en invierno, 1999. Col. part. Benedicto Cuervo

Alfredo Enguix destacó, ya desde sus inicios, por una clara predilección por la pintura al óleo. Fue su herramienta fundamental y la base de sus mayores reconocimientos tanto nacionales como internacionales. Empleaba el óleo tanto sobre el lienzo como sobre tabla para plasmar el movimiento de los caballos o toros o la finura realista en sus retratos. Evidentemente, también realizaba obras a la acuarela y a lápiz, en menor medida.

El pintor asturiano está considerado como uno de los mejores retratistas de personas ilustres y también de particulares de finales del siglo XX y pp. del XXI. Baste con señalar que pintó a miembros de la familia real española: Rey Emérito D. Juan Carlos (nada menos que en catorce ocasiones para instituciones públicas y ministerios), la Reina Sofía, al príncipe D. Felipe (tres veces) y a la Infanta Elena, así como a miembros de la familia real Saudí, entre ellos, al propio príncipe heredero que luego sería rey. También pintó a personalidades de la Diputación de Madrid y a casi todos los rectores de la Universidad de Oviedo y a bastantes personas particulares por encargo y también algunos autorretratos.

Una segunda faceta muy destacada de Alfredo Enguix fue la temática relacionada con el mundo animal, primero el equino y años después el taurino. Pintó al caballo en todas circunstancias y poses plásticas dotándolas de realismo, movimiento…, dándoles “vida” algo muy difícil de lograr y pintando caballos en todas sus formas y lugares (de forma individual, colectiva, corriendo, estáticos, en llanuras, laderas, valles, montañas, circos, hipódromos…).En este campo consiguió numerosos éxitos siendo el único pintor español que ingresó en la prestigiosa American Academy of Equite Arts (AAEA), en enero de 2007. Aparte de los caballos y su mundo, trabajó el tema taurino desde todas sus vertientes: toros solos, en manada corriendo, en lanceo de toro a caballo, en los corrales, o el torero con el toro en la plaza.

Su estilo artístico se basaba en el realismo de corte clásico, con un dominio absoluto de la anatomía, el movimiento y la expresividad en el tratamiento de las figuras de animales hasta el punto de darle “vida” y composición adecuada a cada lugar y espacio determinado. A pesar del rigor realista de sus composiciones, Alfredo Enguix, utilizaba sus pinceles de forma ágil, suelta y vibrante, dotando a las escenas de gran energía. Manejaba los pinceles con gran sutileza para recrear las texturas de los pelajes de los animales, los reflejos de la luz sobre sus cuerpos y los detalles minuciosos en las indumentarias o arreos.

Alfredo Enguix fue prolífico en cuanto a las exposiciones de sus obras artísticas con más de cien entre individuales y colectivas. La primera exposición individual tiene lugar en la sede de la Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros de Oviedo, en 1959, donde expone una serie de retratos y caricaturas. A finales del año siguiente, en 1960, expondrá también en el Salón de Otoño de Madrid, (meses antes había realizado su segunda exposición en Asturias en concreto en la sala del Real Instituto Jovellanos, en Gijón) en donde lo hará de forma recurrente en los años 1962, 1964 (el año más prolífico en premios ya que consiguió cuatro) y 1967. Cabe destacar la exposición realizada por Enguix, en la ciudad de Jerez de la Frontera, en 1972, enmarcada en la Feria del Caballo, invitado por el Ayuntamiento jerezano. Este acontecimiento supuso para Enguix uno de sus primeros contactos con el mundo equino, en sus diversas formas y facetas hasta el punto de ser el eje central de gran parte de sus obras. Además de realizar exposiciones en las ciudades más importantes de España, también las hizo en otros lugares de Europa (Suiza, Bélgica Holanda, Francia y Gran Bretaña) y en América (México, en cuatro ocasiones y dos en Estados Unidos y Canadá). Cabe destacar el encargo para la realización de varios retratos de importantes personalidades institucionales de Arabía Saudí (entre los que destacarían el del príncipe heredero y varios jeques) lo que le obligaría a trasladarse hacia dicho país árabe entre los años 1988 y 1989.

Al final de su trayectoria artística, próximo a los ochenta años, Alfredo Enguix realizó dos exposiciones definitivas a modo de despedida. La primera la realizó en España, en concreto en uno de los salones de exposiciones del Centro asturiano de Oviedo, siendo su presidente Alfredo Canteli, a finales de 2006 y la segunda, y última, en su apreciado México donde ya había expuesto en varias ocasiones a finales del siglo pasado. Su última exposición se realizó en el Centro Asturiano de México, D.F, en mayo de 2013. Dicha exposición llevaba por título: “!Adiós México!”.

A lo largo de su prolongada vida artística, Alfredo Enguix consiguió numerosos premios y reconocimientos especialmente en el ámbito nacional.

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS AL PINTOR A. ENGUIX
AÑO PREMIO
1960 Medalla de bronce. Salón de Otoño. Madrid.
1962 Medalla de plata. Salón de Otoño. Madrid.
1964 1º. Medalla de plata. Salón de Otoño. Madrid. Gran Premio de los Duques de Alba. Pincel de plata. Sala Alcón. Madrid.
1967 1º. Medalla de dibujo. Salón de Otoño. Madrid.
2007 Único pintor español admitido en la American Academy of Equite Arts. Estados Unidos.

Los críticos de arte valoraron de forma bastante positiva la obra pictórica de Enguix, su permanencia en la órbita del realismo figurativo tradicional, su dominio técnico del dibujo y, de manera muy especial, su consagración como uno de los grandes maestros en la plasmación de los temas relacionados con los caballos (de ahí su incorporación como miembro de la Academy of Equite Ats, en Estados Unidos).

La trayectoria artística e institucional de Alfredo Enguix contó, desde un principio, con el respaldo de destacados escritores, periodistas y figuras destacadas en el ámbito cultural español que han ido analizando su obra a través de monografías, catálogos, prólogos y presentaciones. Francisco Prados de la Plaza, crítico de arte, escritor y periodista,  analizó la obra de Enguix en el libro titulado“ Alfredo Enguix: de la realidad a la pintura (1986) donde va analizando su evolución desde el dibujo académico hasta la maestría del realismo en sus retratos y temáticas de animales.

El célebre periodista y escritor, Tico Medina, participó en la obra de Enguix realizando algunos prólogos y artículos sobre el artista, destacando su capacidad de observación y la hondura psicológica que desprendían sus obras. Para Álvaro Domecq y Díez, vinculado al mundo del rejoneo, validó la precisión anatómica y el profundo conocimiento que tenía Enguix del mundo ecuestre y también el taurino que plasmaban sus obras. En general los críticos de arte especializados en el arte figurativo subrayaron del pintor Alfredo Enguix la pureza de su trazado dentro de la tradición realista española de la segunda mitad del siglo XX.

Autorretrato al óleo de Enguix 1951 Col part Benedicto Cuervo

Cabe recordar que varios pintores españoles formaron el denominado Grupo o Escuela de Velázquez, a mediados del siglo XX, como seguidores del ilustre maestro del s.XVII, Diego Velázquez. Fue una agrupación pictórica figurativa compuesta por destacados retratistas y paisajistas de esta época. Entre los pintores más destacados estaban: José Cruz Herrera, José Bardasano, Agustín Segura, Antonio Huetos, Vicente Pastor y Alfredo Enguix que se incorporó a este colectivo, en 1967. Su sólida trayectoria encajó, plenamente, dentro de las actividades de este grupo de artistas.

En sus últimos años de vida en la ciudad de Gijón (Asturias) Alfredo Enguix aseguraba a la Nueva España que: “He viajado, he tenido salud, he hecho una familia, me he podido dar algunos caprichos y he vivido de la pintura”. Se podría decir que el ilustre pintor asturiano pasó sus últimos años paseando por la playa de San Lorenzo o por el parque de Begoña o el de Isabel la Católica, hablando con su mujer y amigos o tomando alguna bebida en cafeterías de la zona sin prisas y sin agobios.

La muerte de Alfredo Enguix, le sorprende en la misma ciudad donde venía residiendo desde hacía décadas, es decir, en Gijón, un viernes 23 de noviembre de 2018, a los 88 años de edad. Sus restos mortales fueron incinerados en el tanatorio de Cabueñes para, posteriormente, ser trasladados a la iglesia parroquial de San Antonio de Padua (Gijón) en donde se llevó a cabo el funeral.