La pobreza vuelve a escalar en todo el mundo
Por primera vez en los últimos 15 años no le cierran los números a una sociedad planetaria atravesada por crisis estructurales, explosivo calentamiento climático y guerras multiplicadas.
Por primera vez en los últimos 15 años no le cierran los números a una sociedad planetaria atravesada por crisis estructurales, explosivo calentamiento climático y guerras multiplicadas.
Hacia 2030, Iberoamérica habrá logrado solamente un 19% de las metas que se propuso para ese año. El desarrollo sostenible se vislumbra como una quimera para un continente que avanza con muletas.
En el último año en varios países de Iberoamérica asumieron gobiernos que, como los de Chile, Ecuador, Colombia y Perú, se alinean detrás del presidente norteamericano Donald Trump y multiplican discursos integristas cuando no mesiánicos. En ese contexto de un continente que gira hacia la derecha tienen particular importancia las elecciones presidenciales en Brasil, así como la próxima visita de noviembre del papa León XIV a Sudamérica. En esta particular coyuntura de una región mayoritariamente cristiana – profundamente debilitada y polarizada en lo económico-, adquiere una dimensión particular la pregunta sobre qué permanece todavía vigente de la Teología de la Liberación promotora del cambio social y nacida allí en la década de los 60.
El pasado Mundial de Fútbol no hizo más que poner en evidencia, en la gran vidriera internacional, el peso cotidiano que tienen el racismo y la discriminación.
Los centros urbanos en todo el mundo son a la vez causa y víctima de la crisis climático-ecológica global. A pesar de ello, podrían convertirse en portadores de soluciones significativas.
Campos desecados, jardines amarillentos, árboles color sepia, como de otoño, lechos sin agua, glaciares en retirada acelerada. Un verano con Europa en brasas.
La reconstrucción de la Franja de Gaza es un proyecto realizable, pero implicará un esfuerzo material, social y sanador de dimensiones colosales.
Una sórdida historia de repetidas violaciones sexuales sacude la opinión pública suiza, reactualiza el «caso Pélicot» y devela un escándalo con repercusiones sociales y políticas.
Aunque los costos mayores, a nivel humano y económico, los paga el propio Medio Oriente, la guerra desatada en febrero por los Estados Unidos e Israel contra Irán acarrea impactos negativos a nivel mundial. La crisis resultante tiene similitudes a la que vivió el planeta veinte años atrás.
La cumbre de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) del 7 y 8 de julio en Ankara terminó como empezó: multiplicando el aparato militar de Occidente para mantener las guerras en marcha y anticipar las que podrían venir. No faltaron manifestaciones contra ese cónclave en decenas de ciudades europeas.