América Latina, de acuerdo con su posición de región emergente, tiene un importante potencial de convertirse en una factor decisivo para le recuperación económica mundial. Al mismo tiempo, la región posee necesidades energéticas crecientes, de la mano de una gran riqueza en recursos naturales. Es imperativo aprovechar esta coyuntura y oportunidad histórica con el fin de garantizar un desarrollo sustentable de la región desde la raíz, empezando con la fuente de servicios básicos, en este caso la energía eléctrica, factor clave para impulsar el desarrollo.