McDonald’s es la antítesis de la alimentación sana y saludable. De ahí que resulte chocante que centros escolares organicen salidas para ir a visitar las instalaciones de la empresa. ¿Qué aporta, pedagógicamente hablando, una visita a McDonald’s?
McDonald’s ya no sabe qué inventarse para combatir su mala imagen. La etiqueta de “comida basura” pesa como una losa en la reputación de la marca. Y a pesar de los múltiples intentos por reinventarse, ni que sea cambiándose el traje (en 2010 inauguró logotipo verde), parece que las estrategias de marketing no han sido suficientes para mejorar el perfil de la empresa.
Cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo en el mundo de la hamburguesa, una vez más la realidad nos sorprende. Si hace unos meses, algunos medios de comunicación se hacían eco del hallazgo de una hamburguesa de Mc Donald’s en perfecto estado de conservación catorce años después de servirse, anteayer se difundía el lanzamiento de la hamburguesa de laboratorio, a la que también podríamos llamar hamburguesa Frankenstein, diseñada, al igual que el “monstruo” de Mary Shelley, entre probetas.