Se acerca el pitazo inicial de un nuevo mundial. Con la mira en Qatar, la presión en el «planeta fútbol», dentro y fuera de la cancha, aumenta sin cesar. Pasión de multitudes dignificada, ahora, por un acuerdo sindical a nivel mundial. En tanto la sociedad civil internacional exige memoria y reparación ante el irrespeto de los derechos humanos en la etapa premundialista.