Concluida la cumbre de Paris y leídas sus conclusiones, son muchas las voces que están pidiendo una puesta en práctica urgente de los acuerdos alcanzados. Detener el cambio climático exige un gran esfuerzo por parte de todos los países firmantes, que parecen decididos a tomar medidas serias para reducir las emisiones de CO2. Personas de todo el mundo contemplan con esperanza la aplicación del acuerdo, pero se quedan a la expectativa, creyendo que son solo sus gobiernos los que deben trabajar para que se produzca ese deseado cambio. Sin embargo, todos y cada uno de nosotros podemos contribuir de forma fácil a que las emisiones desciendan.
En los últimos años hemos asistido a un espectacular desarrollo de las políticas de Responsabilidad Corporativa en el ámbito empresarial. Criterios como el respeto al medio ambiente o el compromiso con la comunidad se han ido abriendo paso en la estrategia corporativa de numerosas compañías, entre las que figuran cada vez más entidades financieras. El año 2003 contemplaba, en ese sentido, el nacimiento de una iniciativa sin precedentes para el sector: la adopción por parte de nueve grandes bancos de todo el mundo de los llamados Principios de Ecuador.