La Organización Mundial del Comercio está jugando en estos tiempos un papel decisivo en la economía mundial y en las esperanzas que muchos países en desarrollo tienen por salir de su situación de postergación en todos los sentidos.
A la hora de analizar la labor de Kofi Annan como Secretario General de Naciones Unidas hay que tener en cuenta una evidencia: Annan es un funcionario internacional que ha llegado a la cúspide de su carrera profesional. Por tanto, su actuación es la típica de un burócrata internacional de carrera. Es decir, por instinto sabe contentar a los “patronos” de la Organización al mismo tiempo que desarrolla su actividad de una manera eficaz y discreta.
El sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo ha ido evolucionando hasta convertirse en uno de los mecanismos internacionales más ambiciosos, tanto por su extrema complejidad como por el ámbito de su competencia.
«Aún tenemos tiempo para alcanzar los objetivos, en todo el mundo y en la mayoría de los países, si no en todos, pero sólo si logramos romper con la rutina. El éxito no se logrará de la noche a la mañana, sino que requerirá trabajar de manera continua durante todo el decenio, desde ahora hasta que termine el plazo. Se necesita tiempo para formar a maestros, enfermeros e ingenieros; lleva tiempo construir carreteras, escuelas y hospitales, así como fomentar empresas grandes y pequeñas que puedan generar los empleos e ingresos necesarios. Por consiguiente, hay que poner manos a la obra desde ahora. También debemos aumentar la asistencia para el desarrollo a nivel mundial en más del doble durante los próximos años, pues sólo así se podrá contribuir al logro de los objetivos.»
Secretario General de las Naciones Unidas
Kofi A. Annan