Corre, corre.

Decía ya muy apresurada la memoria.

Corre, corre.

Querían las piernas.

Corre, corre.

Se ahogaba en lágrimas

cuyo estruendo el tren disimulaba.

Corre…

Una mano se suelta entre sus dedos.

El andén recuerda.

El destino olvida.

La piel… la piel, herida.

Corre… musita.

Cae de rodillas.

Roto por la distancia que nace.

Corre sobre raíles la ternura.

Separándose de un beso que nunca debió dar.

 

Autora Nuria Lorite Ayan