Mozos está considerado como uno de los pintores más importantes e interesantes de Castilla-León de todo el siglo XX por sus galardones conseguidos, especialmente en su época de juventud y primera madurez, y por las exposiciones al más alto nivel en las que participó. Pedro Mozos fue considerado como un niño-joven prodigio de la pintura aunque en la década de los sesenta del siglo pasado su obra fue un tanto criticada y apartada por no plegarse ni aceptar las nuevas tendencias vanguardistas que estaban de moda y reconocidas en aquellos tiempos.

Pedro Mozos llegó a Madrid de niño con su madre Celestina que recientemente había quedado viuda. Acudía a un colegio próximo a la Real Fábrica de Tapices y, ya, en ese momento, con apenas diez años, despuntaba realizando bocetos a lápiz del natural (breves paisajes urbanos, parques, viandantes, figuras humanas…). Según cuenta Gómez Santos: “ Pedro Mozos se escapaba de la escuela e iba con una carpeta bajo el brazo hasta el Museo de Reproducciones Artísticas, llamado “Casón”, donde pasaba muchas horas dibujando estatuas y escenas cotidianas. Desde allí se dirigía más tarde al Círculo de Bellas Artes para seguir trabajando con modelos del natural…”.Así, pues, el artista palentino se fue formando, poco a poco, de forma autodidacta.

Uno de los momentos decisivos de su vida que le produjo un fuerte impacto, como él mismo señalaría años después, fue durante una excursión programada por el colegio al Museo del Prado. Mozos quedó fuertemente impactado al contemplar los grandes maestros (especialmente, El Greco, Velázquez y Goya). Al contemplar los cuadros de estos pintores españoles le produce un fuerte “traumatismo” sensitivo que le obligó a dedicarse por entero a la pintura. Desde ese momento, mientras otros jóvenes artistas se dedicaban a imitar a Sorolla o a Picasso, Mozos, de forma personal jugaba a “ser el mismo” hasta llegar a dominar el campo del expresionismo figurativo que nunca abandonaría en su trayectoria artística a pesar de las modas del momento.

Durante los primeros años de su estancia en Madrid y hasta el inicio de la posguerra su madre se veía obligada a trabajar, durante largas jornadas, en labores de costurera y limpiando casas de vecinos, mientras que su hijo Pedro Mozos se dedicaba a llevar recados de un sitio para otro o afinando pianos. Poco tiempo después, comenzó a realizar carteles cinematográficos y de publicidad diversa.

Un suceso transcendental para el devenir del joven pintor palentino fue el encuentro con el famoso y consolidado pintor Ignacio de Zuloaga en Madrid. El joven Mozos solía ir a dibujar y pintar al Círculo de Bellas Artes de Madrid de forma autodidacta. En esa institución trabajaba el sobrino del famoso pintor Zuloaga, Enrique Zuloaga como administrador. Éste al ver las obras del joven pintor quedó impresionado y se puso en contacto con su tío para que las viese él mismo. Tras examinarlas, Zuloaga quedó impactado por el talento del joven pintor palentino debido a la fuerza expresiva de sus obras y su personalidad plástica. El pintor vasco no solo le animó a seguir pintando sino que fue el impulsor y le presentó en una exposición individual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en 1933, lo que supuso la consagración del joven Pedro Mozos a los 17 años.

Esta exposición  causó un verdadero impacto en los círculos culturales madrileños. La prensa de aquel entonces (ABC o El SOL) destacaron la rotundidad del trazado y el dominio del color así como cierto distanciamiento del academicismo tradicional y el dominio del color. También la crítica destacaba en sus obras ciertas influencias expresionistas al estilo de Solana o Goya en sus pinturas negras.

OLEO DE PEDRO MOZOS. TITULADO, TEATRILLO CÓMICO (1948) MUSEO REINA SOFÍA

En 1935, Pedro Mozos, consigue la Beca de Pintura de la Fundación Conde de Cartagena. Esta ayuda de formación estaba destinada a ampliar estudios artísticos en Francia, Italia y Marruecos, estudios que no pudo continuar al iniciarse la Guerra Civil española un año después. La estancia de Pedro Mozos en Italia supuso la admiración del joven pintor palentino por el arte italiano clásico renacentista. Admiraba a pintores como: Tiziano, Tintoretto y, especialmente, Miguel Ángel. Sabemos que Pedro Mozos visitó la Capilla Sixtina y que quedó profundamente impresionado de ese conjunto pictórico. Del artista italiano, Miguel Ángel, destacaba Mozos que no se dedicaba únicamente a reproducir el cuerpo humano sino que lo dotaba de una solidez casi arquitectónica y viva. Para Pedro Mozos, ese tratamiento abultado y musculoso era el canon supremo del dibujo. Esta manera de dibujar del genio italiano será reproducida en los dibujos de Mozos a lápiz, carboncillo o sanguina en sus innumerables dibujos femeninos al igual que en bastantes de sus óleos.

A partir de ese momento se suceden las exposiciones individuales y colectivas del pintor palentino así como los premios y galardones como podemos ver en esta tabla.

EXPOSICIONES INDIVIDUALES, COLECTIVAS Y PREMIOS DEL PINTOR PEDRO MOZOS (1915-1982)

AÑOS INDIVIDUALES COLECTIVAS PREMIOS
1933 Círculo de Bellas Artes. Madrid.
1941 Salón Viches. Madrid.
1942 Círculo de Bellas Artes. Madrid.
1943 Galería Biosca. Madrid. 3º. Medalla de Dibujo. Bellas Artes. Madrid.
1944 Galería Argos. Barcelona. Museo Nacional de Arte Moderno. Madrid.
1945 Galería Estilo. Madrid.
1946 Salones del diario Día. Palencia. Galería Bucholz. Madrid.
1948 Círculo de Bellas Artes. Madrid. 2º. Medallas de Pintura.Bellas Artes. Madrid.
1950 XXVI Exposición de Arte Bienal de Venecia.
1951 Museo Nacional de Arte Moderno. Madrid. Premio de Dibujo “Lepanto”. I Bienal Hispano-Americana de Arte. Madrid.
1954 Museo Nacional de Arte Moderno. Madrid. XXVII Exposición de Arte Bienal de Venecia. 1º. Medalla de Dibujo. Bellas Artes. Madrid.
1955 Museo Nacional de Arte Moderno. Madrid.
1956  

 

 

XXVIII Exposición de Arte Bienal de Venecia.
1957  

 

1º. Medalla de Pintura. Bellas Artes. Madrid.
1959 Galería Quixote. Madrid. Exposiciones en Londres, Liverpool y Edimburgo.
1961 Galería Prisma. Madrid. Maison de la Penseé Française. París.
1966 Galería Quixote. Madrid.
1967 Galería El Bosco. Madrid.
1971 Círculo de Bellas Artes. Madrid.
1973 Galería Biosca. Madrid. Galería Biosca. Madrid.
1974 Centro de Arte Orsini. Madrid.
1975 Galería Biosca. Madrid.
1976  

 

Gran Premio de Pintura. Medalla de Oro. Círculo de Bellas Artes. Madrid.
1978 Galería Altex. Madrid.
1979 Sala Rembrandt. Alicante.
1980 Galería Balboa 13. Madrid.
1981 Galería Kreisler. Madrid.

 

A principios de la década de los cuarenta del siglo pasado Eugenio d´Ors, famoso escritor, periodista, filósofo y crítico de arte, se interesa por las obras de Pedro Mozos y lo selecciona para participar en el I Salón de la Once, en 1943, iniciativa promovida por la Academia Breve de Crítica de Arte para impulsar y dar visibilidad a los jóvenes artistas de posguerra. D´Ors admiraba del pintor palentino el que no se adscribiese al naturalismo académico ni al vanguardista y admiraba su estilo plástico propio lo que le dotaba de autenticidad e individualidad en su pintura como se puede apreciar en multitud de dibujos femeninos desnudos realizados ya desde esa época.

En su plena madurez, Pedro Mozos, en 1958, consigue una segunda beca, en concreto de la Fundación Juan March, para ampliar conocimientos artísticos en Francia y más concretamente, en el Museo del Louvre en París donde pasó días contemplando obras de los grandes maestros de la pintura europea clásica y posrenacentista. Además, visitó otros museos de la capital francesa como el Musée du Jeu  de Paume donde se encontraban, en esa época, obras de maestros franceses e internacionales del siglo XIX y principios del XX que encajaban perfectamente con su  visión plástica basada en la potencia del trazo, el peso plástico y la carga figurativa. Aparte de los pintores que ya he mencionado en otro momento en este artículo a los que admiraba y estudiaba Pedro Mozos como los pintores renacentistas italianos (Miguel Ángel, Tiziano o Tintoretto) y de los españoles (El Greco, Velázquez o Goya), su estancia en París le sirve para contemplar directamente obras de los pintores franceses más destacados del siglo XIX, como Honoré Daumier y Gustave Courbet, importantes pintores de estilo realista por los que se sentía atraído no solo por el estilo sino también por su carga social y las pinceladas sueltas y sus marcados entornos. Del pintor francés Paul Cézanne, Pedro Mozos, admiraba la forma de estructurar y dar solidez geométrica al volumen de las figuras mediante el empleo del color. Le interesaba también, de los posimpresionistas como el pintor Paul Gaugin, el tratamiento expresivo del color y el sintetismo de las líneas. Por último de Pablo Picasso le interesaba y admiraba una de sus primeras etapas, en concreto la neoclásica, rechazando de plano su etapa posterior cubista.

ÓLEO SOBRE LIENZO. TITULO, PAISAJE (1936). REAL ACADEMIA DE ARTE DE SAN FERNANDO

Se puede decir que Pedro Mozos aprovecho su estancia en Francia y más concretamente en París para visitar los mejores museos de la capital francesa y aprender aun más sus diversos estilos y formas plásticas pero sin intentar copiarlos o seguirles al milímetro pues Mozos siempre tuvo su estilo propio claramente definido. Para un pintor como Pedro Mozos formado desde joven él mismo de forma autodidacta y arraigado en la corriente realista española, el viaje a Francia le supuso algunos puntos clave dentro de su estilo pictórico como fueron el dotar a sus obras de una mayor soltura expresiva, una gama cromática con tonalidades más luminosa y una pincelada más fluida.

Una de las características más destacadas del pintor Mozos fue, sin duda, su habilidad para representar figuras de gran poderío, especialmente en sus retratos al desnudo de mujeres, muchas veces de espalda y con escorzos difíciles tanto a lápiz, carboncillo o sanguina. (varios de estos dibujos están en venta por David Plana Mas en Sonidav). Estos retratos, fundamentalmente femeninos, reflejaban una visión muy personal del cuerpo humano, cargadas de sensualidad y vigor y exaltando su belleza natural.

Muchos críticos de arte incluyen a Pedro Modos dentro de la denominada escuela de Madrid que tendrá su origen en la exposición colectiva realizada en la Galeria Buchholz, en Madrid, en 1946, titulada “Facetas  del Arte Moderno Español” y que además del pintor palentino participaron también otros pintores de la talla de Benjamín Palencia, Álvaro Delgado, Pedro Bueno, Menchu Gal, Martínez Novillo…Con posterioridad estos pintores y algunos más que estarían dentro de lo que los críticos de arte denominarían Escuela de Madrid participaron en otras exposiciones colectivas en las galerías Biosca, Macarrón o Quixote.

La Escuela de Madrid o Nueva Escuela de Madrid surge a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado en la que jóvenes pintores pretenden alejarse del academicismo oficialista buscando otras alternativas en la pintura como una mirada poética, austera y melancólica en sus obras. Heredan la libertad cromática faubista con colores que aplican con pinceladas amplias y poco detallistas y una apuesta por los paisajes naturales procedente del renacimiento italiano. También cultivaron los bodegones, retratos, escenas de la vida cotidiana al estilo de Goya, Daumier o Solana con figuras y escenas de colores oscuros (ocres, negros, marrones…). Incluso el propio Mozos realiza una obra en la que aparece un hombre y una mujer de perfil peleándose con un palo fiel reflejo de una de las obras de Goya tanto en la composición de las dos figuras como los colores y estructura empleada por Mozos. La obra de Goya lleva por título “Duelo a garrotazos” en el que se aprecia a dos hombres dándose palos y pertenecía a las pinturas negras de la Quinta del Sordo; la obra similar de Pedro Mozos se titula “ Estacazos” y representa la lucha a palos, en este caso, entre un hombre y una mujer. No es de extrañar esta similitud en algunas composiciones de Mozos pues consideraba a Goya como uno de sus principales referentes.

Algunos críticos de arte ya negaban la existencia de la denominada Escuela de Madrid desde un principio y otros se unieron a dichas críticas posteriormente alegando que nunca existió sino que fue un invento de marchantes y galeristas. El propio pintor Pedro Mozos era reacio a que lo encasillasen en dicha corriente artística y prefería seguir con su propio estilo de forma individual y sin aceptar ningún cambio en su hacer pictórico por las modas imperantes en un momento determinado.

ACUARELA. RETRATO DE JOVEN (1962) Col. part. Benedicto Cuervo

Otra faceta de Mozos, paralela a ésta, fue la de docente. Desde 1950 que es cuando consigue la plaza de profesor de Término de Dibujo Artístico, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid hasta su muerte en 1982, siendo catedrático de Dibujo en la Universidad Complutense de Madrid, compaginó las exposiciones en salones y galerías de arte con la docencia (salvó el año 1958 que estuvo becado en Francia).

Murió, en 1982, en Palma de Mallorca, a los 67 años de forma súbita debido a un ictus del que no se pudo recuperar. Sus familiares trasladaron el cadáver a Madrid donde está enterrado.

Para finalizar este artículo mencionaré algunas opiniones de críticos de arte sobre la obra y el hacer de Pedro Mozos:

“Pedro Mozos es el caso prototípico del que parece no sentirse nunca bastante satisfecho de sus propios medios para incluir en esa parcela de la inventiva que se abre paso a la genialidad…”.

Luis Figuerola-Ferretti.

“Pocos pintores son capaces de comunicar, de embelesar al espectador  ante sus obras como lo hace Pedro Mozos. Su figuración, por encima de modas y modos, marca un sello inimitable, toda una lección de bien hacer pictórico…Sus obras son portadoras de encanto y buen gusto, pequeñas obras de arte que son una delicia para la vista.”

Sol García Conde.

“Pedro Mozos es un pintor entero, brutal y sensitivo que grita su amargura y su esperanza con voces de color…Lo pequeño, lo abyecto, lo grotesco y lo trágico alcanzan en su obra categorías nuevas, como si la miseria adquiriese grandeza y esos seres humanos, vencidos por la vida, fueran los nuevos dioses del Olimpo…”.

Mario Antolín Paz.

“Pedro Mozos trabajó con tesón, con intensidad, sin descanso para aprender. Y lo logró. Estudió a los clásicos desde que era niño y esto siempre se percibió en su pintura. Por ello, fue un gran dibujante y también lo fue como pintor…”.

María José Landete.

“Pintor a quien todos reconocen poder y personalidad; pintor con un signo propio; pintor creador de un mundo al que ha sido fiel siempre…”.

Manuel Sánchez Camargo.

 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

      -Enrique Brú: De espaldas al falso existir: cuatro obras del pintor Pedro Mozos. 1936. Madrid.

     -María José Landete: Pedro Mozos, biografía de un pintor. 2015. Palencia

     -Francisco Gor: “El Círculo de Bellas Artes deberá pagar un millón a Pedro Mozos”. 19/051976.

     -Nota de redacción, sección Sociedad de El País: “Pedro Mozos”. 22/12/1977.

     -Fernando Caballero: “Pedro Mozos renace”. Diario El Norte de Castilla. 21/02/2015.

     -Fernando Pastor: “Pedro Mozos, el pintor castellano más importante del siglo XX. Diario Palentino. 17/02/2025.

     -Pedro Mozos (Catálogo de exposición). Centro Cultural Duque. 1991. Madrid.

     -Biografía de Pedro Mozos: https//share.google/asMlpsQmPAcGA6Bk1

     -www.pedromozos.com