Debilitadas a nivel político e institucional y golpeadas en sus economías, Alemania y Francia expresan una Europa que termina cabizbaja un muy difícil 2024.
Las elecciones del 1 de septiembre en los Estados alemanes de Turingia y Sajonia constituyeron éxitos significativos para la ultraderecha alemana, la cual podría reforzarse aún más en los próximos comicios regionales en un tercer Estado, el de Brandeburgo.
La alicaída locomotora del continente europeo no termina de sorprender a causa del incremento de la protesta social que denuncia el mal momento de la economía alemana. Oportunista, la ultraderecha agazapada, muestra sus dientes y entrena sus músculos. Sin embargo, una respuesta popular superlativa se protagoniza en las calles a partir del 14 de enero contra los planes «secretos» y xenofóbicos de esos sectores conservadores.