Muchos ojos miran hacia el Ártico, algunos con horror ante la veloz reducción de un componente clave del sistema que apoya la vida, otros anticipando con ansiedad los recursos sin explotar que yacen bajo la nieve y el hielo que se derrite.
El volumen de hielo en el Ártico ha disminuido un 36 % en la temporada de otoño y un 9 % en la de invierno entre 2003 y 2012, lo que viene a confirmar la disminución de la superficie del casquete en torno al Polo Norte, que alcanzó un mínimo histórico el pasado mes de septiembre.
Greenpeace acoge con satisfacción el acuerdo preliminar entre el Parlamento y el Consejo Europeo sobre una futura legislación europea sobre perforaciones petrolíferas en aguas profundas. Si se confirma, la ley podría limitar e incluso impedir la extracción de petróleo en condiciones marítimas extremas como las del Ártico, donde la limpieza de un derrame es técnicamente imposible.