La sociedad quizá esté más familiarizada con las causas que originan el daño, que con las consecuencias del mismo. Los Ictus, los traumatismos craneoencefálicos, los tumores cerebrales, las anoxias cerebrales y algunas patologías infecciosas son Daño Cerebral Adquirido (DCA); en tanto que tienen como consecuencia común alteraciones de la consciencia, de la movilidad, de la comunicación, de la orientación, de la memoria, del comportamiento, de las emociones…etc.
Se estima que sólo en España, 420.000 personas vivimos hoy con Daño Cerebral Adquirido (DCA).