Es apremiante fomentar ser “libres y responsables” –como califica magistralmente a los educados la UNESCO- para que no se mantengan sumisos y dependientes un elevado porcentaje de ciudadanos, que ahora ya disponen de tecnologías que les permiten levantar la voz y hacerse oír. El clamor popular es inaplazable.
La libertad es el don supremo de la especie humana. Al filo exacto de las certezas y de las incertidumbres, de las luces y de las sombras, decidir, elegir, imaginar… ¡crear!
Desde mediadados del siglo pasado y hasta la actualidad la neurociencia ha intentado resolver el misterio de la Libertad y el Albedrío, llegando a descubrimientos que podrían negar su existencia.