El movimiento lleva más de una década, con organizaciones campesinas, ambientalistas, artistas, intelectuales, pero en 2013 se amplió y afirmó frente a la amenaza de liberación comercial a gran escala de maíz transgénico en México.
En 2012, un equipo científico liderado por Gilles-Éric Séralini publicó un artículo mostrando que ratas de laboratorio alimentadas con maíz transgénico de Monsanto, durante toda su vida, desarrollaron cáncer en 60-70 por ciento (contra 20-30 por ciento en el grupo de control), además de problemas hepato-renales y muerte prematura.