El paso del aula al mundo laboral es un momento vital que suele llegar acompañado de sensaciones como la incertidumbre y el desconocimiento. A los miedos habituales se añade, en el contexto actual, una tasa de paro juvenil del 52,4% que hace que lograr un empleo se vea como un reto casi inalcanzable. Entre los principales motivos destaca la distancia existente entre la formación, las expectativas de los jóvenes y las necesidades del mercado laboral, según el Informe IOE sobre jóvenes y mercado laboral, del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE).
Hay veces en que mantener el optimismo resulta más una tarea hercúlea que una simple opción de vida. El paro juvenil en España llega a la escandalosa cifra del 50 por ciento. Para aquellos que han hecho los deberes y estudiado en la universidad, tal como se esperaba de ellos, para aquellos que tantas veces escucharon eso de “estudia, que tendrás trabajo seguro”, esta cifra produce un amplísimo abanico de posibles emociones. La sorpresa, la frustración, la indiferencia o el cabreo simple y llano.