La protesta generalizada de los agricultores durante las últimas semanas en Europa ya logró, entre otras reivindicaciones, la casi segura suspensión del Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el cual cuenta con más detractores que simpatías en las dos orillas del Atlántico.
La segunda quincena de junio un tema tan trascendente como complejo volvió a ubicarse en el centro de la agenda Suramérica-Europa. Lula estuvo en Francia y el Acuerdo de Asociación Estratégica entre el Mercosur y la Unión Europea fue parte de la pulseada entre futuros «socios». Por otra parte, el 2 de julio la Declaración Final del XXVI Encuentro del Foro de San Pablo, que reúne fuerzas progresistas y de izquierda del continente denunció a los acuerdos de libre comercio.
Creemos firmemente que los países del MERCOSUR y de la UE necesitan mejorar y transformar su relación, con un acuerdo basado en la solidaridad, igualdad, cooperación y comercio sostenible.