Soberanía nula
Europa, en su búsqueda de una autonomía estratégica cada vez más elusiva, está cayendo en un vasallaje tecnológico.
Europa, en su búsqueda de una autonomía estratégica cada vez más elusiva, está cayendo en un vasallaje tecnológico.
Apostaría a que la mayoría de las personas que lean este artículo no han oído hablar nunca de las «monedas estables» (stablecoins, en inglés), a pesar de que son una de las innovaciones financieras más importantes de los últimos tiempos y, sobre todo, a pesar de que su uso mal regulado entraña un gran peligro, como voy a tratar de explicar a continuación de la forma más clara y resumida posible.
La imagen de Ursula von der Leyen en el campo de golf de Trump en Escocia el pasado mes de julio, sonriendo mientras sellaba un acuerdo que estrangula la soberanía europea, quedará como símbolo imperecedero de la capitulación continental.
Algunas de las mentiras más frecuentes que se pretenden hacer pasar por verdades indiscutibles.
Se tiende a señalar la deriva de Elon Musk como la de un troll loco con ideas absurdas y una simple ideologización hacia la extrema derecha. Pero solo hay que observar el crecimiento de la riqueza y los negocios del magnate tecnológico para darse cuenta de que todos sus movimientos le han reportado inmensos beneficios económicos.
Tras el paréntesis de la dana y de la navidad, el problema de la vivienda ha vuelto a subir de posición en los titulares y en las tertulias.
Los datos sobre las horas extras no pagadas también nos hablan de una cultura empresarial basada en el expolio de los trabajadores.
Al acabar la II Guerra Mundial, Estados Unidos tenía un PIB que representaba la mitad del mundial, nueve veces mayor que el del Reino Unido que le seguía en magnitud, y disponía del 80 % del oro existente en el mundo. En esas condiciones y cuando los demás países occidentales estaban prácticamente destruidos y sin liquidez, no le supuso ningún problema imponer al dólar como moneda de reserva internacional en la Conferencia de Bretton Woods de 1944.
Según una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, Irlanda, país de la UE, debe recaudar 13.000 millones de euros en beneficios fiscales ilegales de la empresa estadounidense Apple.