Como ya es una tradición cada 1 de enero se considera como un símbolo para dejar el pasado atrás y el estar preparado para tomar decisiones inteligentes que honren nuestra mejor versión en el nuevo ciclo.
A nivel global muchos imaginamos que podríamos ser testigos de importantes eventos significativos, desde avances tecnológicos sorprendentes, cambios climáticos y sociales.
También podríamos esperar que se produzcan cambios en los movimientos impulsados por una generación joven cada vez más consciente y comprometida con las causas sociales, políticas, ambientales y de cambio climático.
En paralelo las innovaciones en tecnologías verdes, que según los expertos podrían ayudar a mitigar el impacto del calentamiento global con la esperanza de marcar un camino hacia un futuro más sotenible, sumado a que sin lugar a dudas los objetivos del Acuerdo de París siguen siendo esenciales impulsando la creación de leyes y elaboración de distintos planes en las diferentes regiones, avanzando en la priorización de la agenda ambiental y climática en los planes nacionales y sectoriales, de América Latina y el Caribe.
Cabe mencionar que para el nuevo año el interés en la exploración espacial promete avances y nuevos logros en la carrera espacial, seguir con la determinación de establecer bases permanentes fuera de la tierra con la visión de colonizar otros planetas en el futuro.
Muchos sucesos por mencionar, aunque algunos de ellos no sean tan positivos, ya que se prevé un aumento en la inseguridad alimentaria aguda, hambrunas y el temor que la política exterior de Trump podría encaminar a otra guerra mundial, según opinan algunos historiadores y analistas, el presionar contra Rusia, contra China, sembrando la división en Europa, amenazando a Latinoamérica y resto del mundo, buscando una ventaja, muy probable dicen los expertos que habrá confrontación, en ese intento descabellado de la globalización implícitamente de la doctrina resucitada Monroe como estrategia nacional de seguridad, apodada «doctrina Donroe», que surge de la combinación entre Donald y Monroe.
Pero al final, la vida seguirá su rumbo y para la mayoría enfrentando los desafios que se nos presenten en nuestras vidas cotidianas y el sobrevivir en medio de las políticas exteriores y las confrontaciones, de igual forma al cambio climático que es una realidad a la que debemos adaptarnos, en tanto que otros tendrán que verse forzados a migrar sin poder encontrar otra alternativa, obligando a los gobiernos a desarrollar políticas más inclusivas para los desplazados.
Así pues que en la medida en que las circunstancias lo permitan, recibamos el fin de año disfrutando de nuestras tradiciones y rituales, al compás de la música, combinado con un buen trago y brindemos por los presentes, los ausentes y especialmente por aquellos que se nos adelantaron en el transcurso de los años y que sin duda alguna extrañamos en estas fechas tan especiales.
Y al despedirme de ustedes, deseo dedicarle un brindis al genial autor y colaborador de esta revista, Jordi Siracusa, el ciudadano del mundo y de su patria, que nos dejara huellas duraderas con sus fascinantes obras y poemas…»A pesar de todo… este mundo, egoísta, insolidario y talibán, seguirá siendo bello para el rebelde y el poeta. Cuando el empuje haya desfallecido, cansado de furia y de susurros, la belleza restará en sí misma, en la música, en los paisajes, en el arte, en la poesía… y en el recuerdo de las miradas de quienes amé. Y mientras tanto, me queda el prodigio de volver a veros».
Un gran abrazo fraterno de fin de año envuelto con los mejores deseos a cada uno de ustedes amigos lectores.
«Mis pies caminan en otro suelo, pero mi corazón siempre baila al ritmo de la marimba guatemalteca».
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