La lucha armada de los poderosos y fanáticos por controlar los recursos mundiales, por un lado, así como la indiferencia globalizada de gran parte de la sociedad, por el otro lado, hacen que vivamos hoy con unos veinte focos de conflicto-guerra en el mundo y con más de media humanidad empobrecida.
Getrude Mongela ocupó la primera presidencia del Parlamento Panafricano, creado en 2004. Durante su dilatada carrera política ha ha desempeñado diferentes cargos de gran influencia y prestigio, tanto en su país como en organizaciones internacionales. Mongella se ha destacado en la defensa de los derechos humanos, especialmente de la mujer, presidiendo la IV Conferencia de la Mujer (1995) en Pekín. En repetidas ocasiones ha manifestado que el futuro del continente africano pasa por el desarrollo económico y social de sus mujeres.
Puede que una encuesta de la Fundación Thomson Reuters haya concluido que Afganistán es el lugar más peligroso para una mujer, pero la ministra de la Mujer en Somalia está atónita, si es que existe un lugar peor para las mujeres que su propio país. “Estoy completamente sorprendida porque yo pensaba que Somalia ocuparía el primer lugar de esa lista, no el quinto”, aseguró Maryan Qasim.
A lo largo de los últimos tres meses he asistido a reunión tras reunión para preparar la cumbre de la ONU sobre el Sida VIH, que tendrá lugar entre los días 8 y 10 de junio, en Nueva York. La sociedad civil africana nos hemos reunido con los legisladores africanos en Windhoek, [Namibia], donde éstos nos han asegurado que están luchando por alcanzar una respuesta comprehensiva al Sida VIH.
África posee importantes recursos mineros que representan un tercio de las reservas mundiales.
Todo empezó el 17 de diciembre de 2010. Un estudiante tunecino, Mohamed Bouazizi, que no podía encontrar empleo y se las arreglaba vendiendo verduras en las calles de su ciudad Sidi Bouzid, se roció de petróleo y se prendió fuego en señal de protesta después de que unos oficiales de la policía le impidieran vender verduras en la calle y le confiscaran el carro. Fue trasladado inmediatamente al hospital. El suicidio de Bouazizi desencadenó las protestas por la falta de empleo en la ciudad, una de las regiones más pobres del país.