También empieza a poner nombres a las dificultades jurídicas, políticas y económicas que plantea la Reunificación. No hace falta repetirlo en cada artículo. Sería como pintar una línea en una carretera y volver al principio para mojar otra vez la brocha y regresar al punto donde la dejamos. Se hace largo. Se hace tedioso. Y, sobre todo, no avanzamos.
Por eso, si usted acaba de llegar y desconoce el Reunificacionismo, le recomendamos que lea los artículos anteriores de esta misma revista digital. Ahí están las piezas que necesitamos para entender lo que vamos a contar ahora. Porque hoy la cuestión es otra.
Nos encontramos con dos grupos sociales interesados en la Reunificación por motivos distintos, pero que convergen. Uno está en Puerto Rico y el otro, en España.
Y conviene entenderlos.
En Puerto Rico ya está detectada la gente que se aproxima a la Reunificación y empieza a verla con buenos ojos. No son unos soñadores ni unos románticos. Son personas que buscan una solución a su situación nacional. Y están cansadas.
Han probado las respuestas que tenían delante. Muchos descubrieron el Estado Libre Asociado cuando eran jóvenes. Después llegaron a la independencia. Más tarde, algunos acabaron defendiendo la estadidad.
El orden puede cambiar, el proceso se parece y el resultado es el mismo: sienten Frustración.
Con el tiempo descubren que ninguna de las tres opciones termina de resolver aquello que buscan resolver.
Entonces aparece el Reunificacionismo. Al principio se ríen, dicen: «estos pobres ilusos». Después dicen que somos románticos, unos nostálgicos, por supuesto se escuchan voces que advierten: «¡nos van a robar el oro!». «¿Qué oro? Si ya se lo llevaron los gringos» se dicen luego.
Más tarde sienten curiosidad. Empiezan a leer a escondidas sobre España. Escuchan un vídeo de Lara o de Baudilio. Encuentran a un youtuber. O un tiktoker que con un vídeo que les llama la atención; cuenta una historia que no habían escuchado de esa manera.
Y empiezan a mirar hacia España con deseo. Descubren que todos los políticos relevantes de Puerto Rico tienen una casa en las mejores zonas de Madrid.
Un día encuentran que tienen más de españoles de lo que pensaban.
Y llega el momento en que dejan de reírse.
«Pues sabes que no es una tontería la reunificación con España».
Ese momento es importante en su vida.
En España el camino es diferente
Aquí nos encontramos con personas que durante toda su vida han recibido una determinada interpretación de la historia española. Han asumido la leyenda negra como parte del paisaje. No la han estudiado. Simplemente estaba allí.
Hasta que un día leen un libro.
Puede ser María de Federico Santaella, Julio Henche o Jorge Luis García Ruiz. Ese libro les lleva a otras fuentes. De una fuente pasan a otra como una ardillita de un árbol a árbol. Y empiezan a descubrir una historia más compleja.
Descubren una España que también construyó ciudades, universidades, hospitales e instituciones al otro lado del Atlántico. Una España que no encaja del todo con el relato que habían aprendido.
Entonces miran el presente.
Y el contraste resulta fuerte.
Ven un país que parece haber perdido buena parte de la confianza en sí mismo. Ven una política que muchas veces parece empeñada en reducir cualquier sentimiento nacional a una sospecha fascista. Ven cómo se debilita el espíritu nacional.
Y entonces aparece Puerto Rico, un video de Annette Falcón hablando en la ONU dicendo que Puerto Rico es un trozo de España en el Caribe.
Descubren que hay puertorriqueños que quieren volver a formar parte de España. Recuperando su estatus de autonomía española, porque fue la primera autonomía española, con dieciséis diputados.
Y algo cambia: «¿Y esta gente, quienes son? Pues no será esto de España tan malo, si unos señores que se fueron hace ciento y pico de años quieren volver».
Ese español empieza a seguir el movimiento. Lee. Escucha. Comenta.
Los dos han llegado por caminos diferentes
Uno busca una salida para Puerto Rico.
El otro recupera una razón para sentirse orgulloso de España.
Y ambos terminan encontrándose en el mismo lugar: La Reunificación.
Por eso el trabajo que tenemos por delante no consiste solamente en explicar una cuestión histórica. Tampoco consiste en repetir una y otra vez los argumentos que ya conocemos. Es ir avanzando.
Consiste en hacer que estas dos corrientes se encuentren.
Y para eso necesitamos algo que todavía es escaso: una clase ilustrada que estudie el Reunificacionismo sin prejuicios.
Profesores. Juristas. Historiadores. Economistas. Escritores. Periodistas. Empresarios. Jóvenes universitarios.
Personas que no necesiten que les digamos qué tienen que pensar, sino que quieran saber si la idea puede sostenerse.
Porque cuando una idea consigue salir de los círculos de convencidos y entrar en las universidades, en los libros y en los periódicos, empieza otra historia a llegar al pueblo con datos verídicos.
Desde Reunificacionistas en Acción, la organización peninsular, necesitamos altavoces que quieran andar nuestro proyecto.
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