A más de dos años de su inicio, la confrontación Rusia-Ucrania sigue produciendo efectos colaterales nefastos. El aumento a máximos históricos de los precios de los granos, la crisis energética por el incremento también explosivo de ciertos carburantes y la inflación descontrolada en diversas regiones son algunas de esas consecuencias negativas del conflicto. A las que se suma, también, la caída abrupta de la cooperación para el desarrollo del Sur.
El 15 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, con el que Naciones Unidas destaca que el desarrollo de sus capacidades, su participación política y el acceso a los recursos productivos tienen una incidencia directa en la reducción de la pobreza y el hambre.
Últimamente se habla mucho de la economía de la reputación, qué es lo que nos da valor. Aquí y allá se nos vende este concepto como el pilar de la acción exterior de nuestro país. Más allá de las alharacas que se escuchan, cabe preguntarse qué significa realmente ese concepto.
Un informe realizado por los propios auditores del Banco Mundial apunta que la inversión hecha en los últimos años sobre los bosques no logra frenar la pobreza ni ayudar a las poblaciones rurales. En los últimos diez años, el Banco Mundial ha invertido 4,1 mil millones de dólares en zonas forestales, pero no ha conseguido ni reducir la pobreza ni mejorar el medio ambiente y descender las tasas de contaminación.